Rusia ha perdido una cuarta parte de su eficacia de combate en Ucrania según el Pentágono

Rusia ha perdido una cuarta parte de su efectividad de combate en Ucrania, evalúa Estados Unidos, mientras sus tropas entran en una nueva fase consecuente de su invasión.

Un alto funcionario de defensa dijo a primera hora del martes que la capacidad militar rusa en Ucrania se ha reducido al 75% – la última evaluación en su guerra de casi dos meses que ha visto una dura resistencia del ejército defensor y un peaje de desgaste en los invasores. La afirmación condenatoria llega menos de dos semanas después de que el Pentágono evaluara de forma similar que la fuerza rusa en Ucrania estaba por debajo del 85% de efectividad en combate.

“Esto es a través de todas las funciones”, dijo el funcionario, “Es la infantería, su artillería, es la aviación – tanto fija como rotatoria – es misiles balísticos [y] misiles de crucero”.

No cada una de estas capacidades ha caído en o por debajo del 75%, agregó el funcionario, señalando que la evaluación considera la capacidad militar de Rusia en su conjunto – incluyendo los batallones de tropas que ordenó retirarse a Bielorrusia o al territorio ruso para preparar su última invasión en el este de Ucrania, un área conocida como el Donbas.

Y la evaluación llega cuando Rusia pivota hacia una nueva estrategia para sus limitados recursos en Ucrania después de que fracasara en su objetivo inicial de operar hasta seis frentes consecutivos. El Kremlin había socavado sus propios intentos anteriores de tomar el control simultáneamente de los centros de las ciudades desde el Donbás -el lugar de ocho años de guerra separatista respaldada por Rusia- hasta la capital, Kiev, y quizás más al oeste, debido a su propia incapacidad para orquestar los movimientos de las tropas y reabastecerlas adecuadamente.

Ahora su postura ha cambiado drásticamente, ya que las tropas que ha retirado se dirigen hacia el Donbás, que colinda con su propio territorio y del que Moscú pretende apoderarse. Los analistas occidentales aún no han llegado a la conclusión de si este nuevo enfoque resultará más eficaz para Moscú.

“Es poco probable que la ofensiva rusa en el este sea dramáticamente más exitosa que las anteriores ofensivas rusas, pero las fuerzas rusas pueden ser capaces de desgastar a los defensores ucranianos o lograr ganancias limitadas”, concluye el Instituto para el Estudio de la Guerra, que ha rastreado los movimientos y las capacidades de combate rusas, en una nota de análisis publicada el lunes.

Los analistas del think tank evalúan que las tropas que Rusia retiró y volvió a desplegar en el Donbás “han sido, en el mejor de los casos, remendadas y rellenadas con soldados de otras unidades dañadas, y el ejército ruso tiene pocas unidades cohesionadas, si es que las tiene, que no hayan sido desplegadas previamente en Ucrania para canalizarlas en nuevas operaciones.” Y señalan que “los frecuentes informes sobre la desastrosa moral rusa y los continuos desafíos logísticos indican que el poder de combate efectivo de las unidades rusas en el este de Ucrania es una fracción de su fuerza sobre el papel en número de grupos tácticos de batallones.”

Sin embargo, un éxito repentino y dramático de la ofensiva rusa sigue siendo muy improbable, y las pérdidas tácticas ucranianas no significarían el final de la campaña en el este de Ucrania, y mucho menos de la guerra en su conjunto”, creen los analistas.

Sin embargo, el actual asedio de Rusia a la estratégica ciudad portuaria de Mariupol, si tiene éxito, crearía un puente terrestre desde la península de Crimea -que Moscú también se anexionó en 2014- hasta el Donbás y el territorio ruso, logrando lo que el Pentágono considera el nuevo objetivo del presidente ruso Vladimir Putin para el antiguo estado soviético. El éxito allí también liberaría a las tropas empantanadas en los duros combates para que se trasladen a otras posiciones disputadas.

Un pequeño reducto de tropas de infantería ucranianas, junto con mujeres y niños que se refugian en una instalación de acero y hierro en Mariupol, considerado el último bastión de las fuerzas locales en la ciudad costera del Mar Negro.

Estados Unidos considera que el destino de Mariupol aún no es seguro, y la administración de Biden está trabajando para evitar una inevitable ocupación rusa allí.

Siete vuelos de equipamiento militar estadounidense aterrizarán en la región en las próximas 24 horas para su posicionamiento y posterior envío a Ucrania, anunció el funcionario, parte de los 800 millones de dólares en nueva ayuda estadounidense anunciados la semana pasada. El gobierno de Kiev decidirá en última instancia a qué lugar de la zona de conflicto irá el equipo. El funcionario añadió que un envío de artillería de obús estadounidense llegaría igualmente a la región “muy, muy pronto” y que los instructores estadounidenses comenzarían a enseñar a sus homólogos ucranianos a utilizarlos en un lugar aún no revelado.

Las fuerzas rusas tampoco han conseguido dominar los cielos de Ucrania, lo que ha obligado a sus pilotos a mantener la cautela a la hora de operar en ellos durante largos periodos de tiempo.

Paul D.Shinkman

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