AireAviones de Guerra ElectrónicaNoticias

Primera foto del nuevo Kawasaki C-2 SIGINT japonés para misiones de guerra electrónica.

Una fotografía reciente publicada por un observador de aviación japonés reveló claras señales de que la producción del Kawasaki RC-2 (o EC-2) continúa activa, lo que indica que la Fuerza de Autodefensa Aérea de Japón (JASDF) continúa expandiendo sus capacidades de recopilación de inteligencia electrónica en medio de la creciente tensión y actividad militar en el Indopacífico.

Aunque la imagen, tomada en la Base Aérea de Gifu, es de baja resolución, confirma el ensamblaje de nuevas aeronaves destinadas al escuadrón de guerra electrónica con base en la Base Aérea de Iruma, unidad responsable de misiones de vigilancia estratégica y vigilancia de emisiones electromagnéticas en la región.

El RC-2 es actualmente la principal plataforma SIGINT (inteligencia de señales) aerotransportada de Japón y fue desarrollado por Kawasaki Heavy Industries a partir del carguero táctico C-2, un diseño nacional que ofrece mayor alcance, altitud operativa y capacidad interna para equipos avanzados en comparación con aviones más antiguos.

La primera unidad operativa en la versión ELINT (Inteligencia Electrónica) entró en servicio en 2020 después de un largo programa de pruebas y modificaciones estructurales, marcando el inicio del reemplazo gradual del veterano avión YS-11EB, que durante décadas realizó misiones de inteligencia electrónica.

Visualmente, el RC-2 conserva el fuselaje básico del C-2, pero incorpora una serie de modificaciones externas que resaltan su función especializada. Grandes radomos y carenados distribuidos a lo largo del fuselaje, incluyendo el morro, la sección superior y la cola, albergan antenas y sensores capaces de interceptar señales en múltiples frecuencias.

Internamente, el espacio de carga fue adaptado para albergar consolas de operadores, sistemas de procesamiento de datos y equipos de análisis en tiempo real, permitiendo a las tripulaciones identificar rápidamente el origen y las características técnicas de los radares, comunicaciones militares y otras emisiones electrónicas.

Gracias a sus motores turbofán General Electric CF6 y a su capacidad para operar a gran altitud durante periodos prolongados, el RC-2 puede ampliar significativamente el alcance de detección de sus sensores, realizando misiones de vigilancia a largas distancias sin necesidad de penetrar directamente en zonas en disputa. Este perfil operativo aumenta la seguridad de la aeronave y permite la monitorización continua de regiones estratégicas, incluyendo rutas marítimas y zonas donde la actividad aérea y naval se ha intensificado en los últimos años.

La expansión de la flota también está vinculada a un plan más amplio del Ministerio de Defensa japonés para modernizar sus capacidades en el espectro electromagnético. Además del RC-2, el país trabaja en variantes del C-2 orientadas a la guerra electrónica activa, capaces de interferir con los radares y las comunicaciones enemigas a larga distancia.

Este concepto de una familia de aviones especializados demuestra la intención de Japón de integrar operaciones de recopilación de inteligencia, análisis de señales y interferencias en una única arquitectura operativa.

Aunque no se ha publicado oficialmente el número total de RC-2 planificados, la aparición de nuevos aviones en producción indica que el programa continúa avanzando y debería consolidar el modelo como el principal vector de inteligencia electrónica de Japón en las próximas décadas.

Fernando Valduga

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.