AireAviones de CombateNoticias

Suiza retira de servicio el último F-5E Tiger gris y se acerca al fin de una era

Compartir Articulo

La Fuerza Aérea Suiza ha retirado del servicio el último Northrop F-5E Tiger II monoplaza con esquema de pintura gris, después de que la aeronave J-3095 realizara su vuelo final el 16 de octubre de 2026. El caza partió de la base aérea de Emmen, en el centro del país, con destino a Buochs, donde fue trasladado para su almacenamiento en una instalación subterránea (caverna aeronáutica). Esta retirada supone un paso más en el cese de las operaciones de los Tiger, cuya permanencia ya no se justifica dadas sus limitaciones operativas y la transición hacia una nueva generación de aeronaves de combate.

Aunque el J-3095 ha dejado de estar activo, esta despedida no implica que todos los F-5 suizos hayan dejado de volar. Parte de la flota permanece en servicio, incluidas las aeronaves utilizadas por el equipo de demostración aérea Patrouille Suisse, caracterizado por sus cazas que lucen los colores rojo y blanco de la bandera nacional. Se prevé que la totalidad de la flota de F-5 Tiger II deje de operar para finales de 2027, poniendo fin a una trayectoria que comenzó a finales de la década de 1970.

La historia del F-5 en Suiza se remonta a una época en la que el país buscaba un caza relativamente sencillo, ágil y económico para satisfacer las necesidades de su aviación militar. La elección del Tiger II dio lugar a la incorporación de aeronaves F-5E (monoplazas) y F-5F (biplazas). Una parte significativa de estos aviones fue ensamblada en Suiza, concretamente en Emmen, con la participación de la industria aeronáutica local.

A lo largo de los años, el pequeño caza se convirtió en una presencia constante en la aviación militar del país. A pesar de sus cualidades, el diseño —desarrollado durante la Guerra Fría— no siguió el ritmo de la evolución de los radares, los sistemas de guerra electrónica y el armamento empleados por los cazas modernos. La propia Fuerza Aérea Suiza reconoce que el F-5 ya no ofrece las condiciones adecuadas para misiones de protección del espacio aéreo frente a amenazas contemporáneas, especialmente en un combate contra adversarios equipados con sistemas modernos.

En los últimos años, los Tigers han pasado a desempeñar principalmente funciones secundarias, como la simulación de aeronaves adversarias en entrenamientos, el remolque de blancos, la instrucción y los vuelos de prueba. Este uso permite reducir el desgaste de los F/A-18 Hornet, que siguen encargándose de tareas más exigentes. Sin embargo, mantener una flota cada vez más antigua requiere recursos para el mantenimiento, repuestos e infraestructura, lo que dificulta justificar su operación en paralelo con los cazas actuales y los futuros F-35A.

F 5

La retirada también tendrá consecuencias para la Patrouille Suisse, uno de los equipos de demostración aérea más tradicionales de Europa. Sus F-5E son conocidos por sus formaciones precisas y por las maniobras que ejecutan en festivales aeronáuticos y eventos oficiales. Con la retirada de la flota, el equipo dejará de contar con aeronaves a reacción. Entre las alternativas que barajan las autoridades suizas se encuentra el uso de aviones turbohélice Pilatus PC-7, una solución más económica, aunque con características de rendimiento muy diferentes a las que ofrece el Tiger.

La sustitución de los cazas antiguos forma parte de la transición hacia el Lockheed Martin F-35A Lightning II, elegido para modernizar la defensa aérea suiza. En septiembre de 2026, representantes del gobierno y de la Fuerza Aérea Suiza presenciaron un hito en la fabricación de la primera unidad destinada al país, en las instalaciones de Lockheed Martin, en Estados Unidos. Está previsto que los primeros ocho aviones se utilicen para el entrenamiento de pilotos y personal de tierra en Arkansas a partir de mediados de 2027, mientras que la llegada de las primeras aeronaves a Suiza está programada para mediados de 2028.

F 5

La transición, sin embargo, tiene lugar en medio de presiones presupuestarias y debates sobre el coste de la modernización militar. Suiza planeó inicialmente adquirir 36 F-35A, pero las restricciones financieras llevaron al gobierno a revisar la posibilidad de recibir toda esa cantidad dentro del presupuesto aprobado. La renovación de la aviación de combate sigue siendo una prioridad, en un escenario europeo en el que la defensa del espacio aéreo ha vuelto a cobrar importancia estratégica.

Fernando Valduga


Compartir Articulo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *