Trump presenta una nueva clase de acorazado de la Marina que lleva su nombre.
El presidente Donald Trump anunció el lunes que supervisará el desarrollo de una nueva clase de buque de guerra de la Marina, que llevará su nombre.
La medida se presentó en parte como un esfuerzo por dar un impulso a la estancada industria naval del país, pero también alterará las normas de la Marina para nombrar barcos e introducirá la política presidencial en el programa desde su origen. El anuncio sigue a una serie de medidas recientes de Trump para cambiar el nombre de instituciones existentes e incluir su nombre, entre ellas el Instituto Estadounidense de la Paz y el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas.
Trump, hablando junto al secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y el secretario de la Marina John Phelan en su finca Mar-a-Lago en Florida, dijo que los nuevos buques de guerra tendrán «armas y misiles del más alto nivel», junto con armas hipersónicas, cañones eléctricos y láseres. El primer buque de guerra, que se llamará USS Defiant, formará parte de un esfuerzo más amplio para construir una moderna «Flota Dorada» de buques de guerra, dijo Trump, indicando que desempeñará un papel destacado en el programa.
«La Marina de los Estados Unidos dirigirá el diseño de estos barcos junto conmigo, porque soy una persona muy estética», dijo Trump.
La Marina dijo en un comunicado de prensa tras el anuncio de Trump que el buque «será el combate de superficie más letal jamás construido» y triplicará el tamaño de un destructor actual de la clase Arleigh Burke, que mide unos 153 metros de eslora y pesa unas 9000 toneladas. Sería más pequeño que los portaaviones y los buques de asalto anfibio existentes, embarcaciones que suelen transportar a los marines por mar.
El logotipo presentado para la nueva clase de buques muestra a Trump en los momentos posteriores al intento de asesinato de julio de 2024, con el puño en alto.

El nombre de la clase Trump, del que informó por primera vez el Wall Street Journal, desafiaría la larga tradición de la Marina —aunque aplicada de forma desigual— de bautizar los portaaviones con nombres de presidentes y los acorazados con nombres de estados. Casi todos los portaaviones actuales del servicio llevan el nombre de antiguos comandantes en jefe, incluido el USS Gerald R. Ford, el buque insignia de una clase de portaaviones que se espera que incluya otros buques con nombres como el presidente John F. Kennedy, el presidente Bill Clinton y el presidente George W. Bush. Por lo general, una clase de buques de guerra comparte su nombre con el primer buque de esa clase.
La Marina dependió en gran medida de los acorazados durante la Segunda Guerra Mundial, pero finalmente se consideraron obsoletos y fueron dados de baja. El último en prestar servicio activo fue el USS Missouri, que fue dado de baja en 1992 y convertido en museo en Pearl Harbor, Hawái.
Phelan dijo que el acorazado pasaría a formar parte del arsenal nuclear del país, transportando misiles de crucero nucleares. El arma fue aprobada por Trump durante su primer mandato, cancelada por la administración Biden y luego reactivada por el Congreso en 2024.
Pero el hecho de que el misil nuclear se construya realmente y se incluya en el barco es irrelevante, dijo Mark Cancian, asesor principal del programa de defensa y seguridad del centro de estudios estratégicos e internacionales. Cuestionó si el buque se construiría alguna vez, señalando que su considerable tamaño supondrá para el acorazado limitaciones y vulnerabilidades similares a las de otros grandes buques de guerra del país. Durante décadas, la Marina ha hecho hincapié en una flota más pequeña y distribuida como forma de contrarrestar las tecnologías en evolución, como la guerra con drones.

«Se va a escribir mucho sobre este barco, pero nunca va a zarpar», predijo Cancian. «Se necesitarán cuatro, cinco o seis años para desarrollar un barco tan grande y tan diferente de los diseños actuales».
Los destructores actuales cuestan alrededor de 2800 millones de dólares cada uno. Cancian calculó que, si se construyen los buques de la clase Trump, costarán entre 10 000 y 12 000 millones de dólares cada uno.
El evidente deseo de Trump de que una clase de buques de guerra lleve su nombre «sería divertido si no fuera tan triste», afirmó Thomas Oppel, que fue jefe de gabinete del secretario de la Marina Ray Mabus durante la administración Obama.
Oppel recordó cómo Mabus bautizó una clase de buques petroleros con el nombre del representante John Lewis (demócrata por Georgia) en 2016, cuatro años antes de la muerte del icono de los derechos civiles. La intención era «hacer que los nombres de los buques de la Marina fueran más representativos de toda América», dijo Oppel, pero provocó una fuerte reacción por parte de los republicanos, que dijeron que querían seguir con las convenciones tradicionales para nombrar los buques.
Oppel señaló el cambio con respecto a la tradición en la nueva clase de acorazados del presidente. «Lo que Trump quiere es que todo gire en torno a él», afirmó, «y eso es muy típico».
Dan Lamothe and Tara Copp



El egocentrismo de Trump sería divertido si no fuera porque, aunque tenga pocas posibilidades, son capaces de hacer una serie corta de este barco y abandonar el proyecto (lo justo para que al menos el primer barco se llame TRUMP.
Desde cualquier punto de vista queda un poco infantil, pero todo es posible con éste hombre.
Desde luego viendo los fiascos del Zumwalt, el LCS y la clase «Cancellation» no haría más experimentos…
Bueno, de hecho, parece que el nombre del primer barco será -en su caso, porque ya veremos si hay primero- «Defiant». Ahora bien, todo esto parece un sainete, de un modo u otro…
No se que pensar de este tío la verdad, no hace más que liarlas y luego ¿Quién lo paga? Los acorazados fueron declarados inútiles hace décadas y el ultimo fue dado de baja en los 90. ¿y que armas llevara. Cañones phaser a cascoporro para derribar drones?
y espérate al futuro de las misiones Artemis porque el nuevo jefazo de la NASA quiere poner hay arriba reactores nucleares y con las ocurrencias de Trump es capaz de construir la estrella de la muerte.
Da risa leer un artículo con enfoque militar, manejarlo como un panfleto de izquierda… hay que reconocer el esfuerzo que está haciendo el presidente elegido legítimamente en levantar la industria naval, que lamentablemente la administración demócrata había dejado en el suelo.
Eso no es un acorazado, sólo es un dibujo de un barco de guerra grande para la propaganda de Trump.
Si asignan constructor y destinan presupuesto entonces debatiremos cómo encaja en el mundo real.
Pero que perdida anda está gente……. Estamos siendo testigos de la caída del imperio americano y no somos conscientes de ello. Esperemos que no arrastré a Europa o lo que es peor al resto del mundo.
Pues yo veo esos destructores más factibles, que los cazas de 6.ª generación europeos…
Acepto la apuesta. Esta «clase Trump» no pasará del programa de dibujo pues no tiene función mas allá de acrecentar el ego de su padrino.
Jona. En los últimos 20 años, los gobiernos demócratas han cambiado caprichosamente las exigencias para la Marina —de destructores «verdes» a submarinos imposibles—, hundiendo proyectos clave por indecisión crónica y burocracia woke. Estos acorazados Trump, con misiles nucleares, hipersónicos, láseres y cañones eléctricos, solo necesitan propulsión nuclear, 30 metros extra de eslora y 48 drones kamikaze delta lanzados por catapultas laterales para pulverizar las islas artificiales chinas en el Mar del Sur de China, restaurando la supremacía naval real.
dgcdpdos, el «acorazado Trump» siendo menos capaz y flexible que un Ford para atacar y mucho más caro que un Tico/Burke para defender, poco puede aportar a la supremacía naval ¿Qué rol le das en la flota? Desde Reagan hasta Biden ninguno en cuarenta años ha visto necesidad de copiar los Kirov. Podríamos decir incluso que es un paso atrás respecto al Zumwalt.
Los astilleros estadounidenses van a estar a tope de trabajo con los nuevos Ford, las nuevas fragatas y los submarinos AUKUS y propios. Trump pretende, en detrimento de estos proyectos útiles, construir un elefante blanco sin más proposito que decir que la tiene más grande. Los buques «verdes» respondían a una agenda como esto responde de un santo complejo, que no es mejor.
Jona .
Los precios de hasta 15 mil millones de dólares para un acorazado de la clase Trump, hasta ahora solo son especulaciones y el propósito de esta embarcación, como ya lo indique y lo vuelvo a repetir, es para pulverizar islas artificiales sin terminar hundido en el intento. Además, dos por portaaviones, serán la mayor potencia de fuego en alta mar, una envidia para muchos, incluso China, esa nación que planea usar decenas de navíos de trasporte como porta misiles.
Haces lo mismo con un SSGN de clase Ohio con sus 154 Tomahawks. Ese recurso ya existe.
Si fuesen de propulsión nuclear, tendrían más capacidad para municiones y de energía para las armas energéticas del futuro.
Menuda payasada. Que en EEUU exista este nivel de sumisión a Trump es preocupante. Supongo que así la US Navy mantiene a Trump y al tonto que puso al frente del Pentágono distraídos y se olvidan de sus proyectos de volver a los acorazados, catapultas de vapor en portaviones y otras tonterías. Estos barcos van contra todo lo que quiere la US Navy. Son justo lo que quiere China: blancos grandes y valiosos para sus misiles hipersónicos. Que se puede esperar con lo que está pasando por el Pentágono desde que llegó Trump. Si la US Navy de verdad quiere avanzar que se deje del truño de convertir los Legend en una nueva clase Littoral y pida a Trump aprobar la ley para comprar las fragatas F-110 o Mogami para ser ensambladas en EEUU. Las primeras Mogami mejoradas que compró Australia entrarán en servicio en 5. años. Con la capacidad industrial de Japón se podrían suministrar los barcos para ser ensamblados en EEUU. y estar en servicio sobre la misma fecha. Con eso los Arleigh Burke se verían relevados de algunas tareas y la flota del Pacífico sería reforzada.
Posiblemente lo inteligente para usted es lanzar insultos a diestro y siniestro para luego exponer lo que quieren o no terceros países. A diferencia de otros, hay países que potencian su propia industria y no se dedican a comprar como quien va al supermercado, algo muy de moda por cierto en España, cuyas fragatas montan VLS, radar y otros sistemas de procedencia estadounidense.
Y yo me pregunto: ¿qué clase de escolta deberá llevar ese catafalco para impedir que un dron aéreo o submarino de un par de millones de dólares -o menos- lo envíe a pique?
Desheredado.
Lo único indetectable, indestructible e infalible es: no tener nada e izar la bandera blanca a la primera.
Desheredado .
Este acorazado no será tan fácil de hundir con drones como los ucranianos usados en el Mar Negro contra barcos rusos, ni siquiera les sería sencillo tumbar destructores o fragatas europeas, que ya tienen una resistencia brutal. Los de la clase Trump son armas disuasorias con potencia de fuego comparable a un portaaviones, y como tales, irán escoltados por fragatas y submarinos. ¿Un dron de dos millones contra ese monstruo? Buen intento, pero olvídate del hundimiento fácil.
Puestos a teorizar debería de contar con una importante defensa tanto antiaérea como antisubmarina. Un burke es perfectamente capaz tanto de atacar como de proteger a la flota y aquí se habla de multiplicarlo por tres por lo que no debería haber problema.
Ahora lo dicho, que cuando la punta de lanza es una sobresaliente flota de portaaviones tres Burke siempre van a ser mas útiles que un «USS Kirov», que es lo que se propone en la práctica.
Pues parece que para hacer esto se van a cargar la nueva clase de destructores que llevaban varios años diseñando y que las nuevas fragatas no llevarán VLS .
Trump ya no será presidente cuando ese proyecto vea la luz, se tardarán años en construir cada buque. RDudo mucho que esa clase de acorazados lleguen a construirse. En la guerra moderna , excepto los portaaviones y los buques logísticos, se tiende a construir buques mucho más ágiles y suficienteafasamente armados, pero de tamaño menor.
Si bien se descartaron los acorazados por la proliferación de bases en todo el mundo y el poder del USAF para transporte, la multipolaridad actual y el riesgo asimétrico indican que la potenciación de la fuerza anfibia es necesaria. Se requiere potencia de fuego naval para llevar a cabo un desembarco. España debería tomar nota y crear una o varias clases de nuevos LPD con lanzaderas de cohetes de 120-150 mm, dado que no existe potencia de bombardeo en manta por parte de las unidades planificadas. Una flota anfibia con capacidad para transportar una división completa de infantería de marina, 1.500 vehículos y unas 60.000 Tns de pertrechos. De igual modo, dos LHA de 60.000 Tns., más portaviones que buques de asalto y una nueva clase de destructores o cruceros ligeros de 10.000 Tns darían el punto a las necesidades ante los nuevos retos que se presentan cada vez más cercanamente.
La US Navy abandonó los acorazados ya que la potencia de fuego y flexibilidad del portaviones era mayor. La clase Montana fue abandonada. Luego la llegada del submarino nuclear y el misil antibuque han cambiado de nuevo las reglas. En cuanto a desembarco anfibio la guerra de Malvinas demostró que ya no se hacen asaltas directos como hacían los Marines. Se eligen lugares fáciles y poco defendidos y luego la movilidad permite atacar al enemigo. Es curioso ver cómo ahora en EEUU se presenta el concepto de gran buque armado hasta los dientes cuando se investiga en un futuro de buques autónomos como complemento de buques tripulados y una nube de combate donde el poder de fuego esté distribuido entre toda la flota. Seria más fácil desmantelar los Ticonderoga y montar sus armas y sensores en casos nuevos o barcazas si se está tan desesperado. O investigar como convertir buques civiles portacontenedores en lanzamisiles mediante kits que empleen el tamaño del contenedor. Podrían ser tanto contenedores de misiles de defensa aérea, antibuques, crucero, defensa de punto, CIWS, guerra electrónica, etc
Megaproyectos que no verán la luz, pensados para las guerras del siglo XX en el siglo XXI, me pregunto quien será el primer pais en lanzar un barco porta drones puro, con drones nodrizas lanzador de drones fpv suicidas, y planeadoras autonomás con IA para saturar una flota de estos «megabarcos».
La guerra siempre es innovadora, y a lo largo de la historia se ha visto que quien se queda en conceptos obsoletos al final pierde las batallas.