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El KAAN de Turquía toma forma como un caza bimotor de quinta generación equivalente al F-35 estadounidense

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El KAAN de Turquía está cobrando forma como un caza bimotor de quinta generación equivalente al F-35 estadounidense; cuenta con una velocidad máxima proyectada de Mach 1,8, bodegas internas de armamento y un diseño de baja observabilidad destinado a misiones de superioridad aérea y ataques en profundidad.

La comparación es más conceptual que operativa: el F-35 es un caza probado en combate y desplegado a gran escala, mientras que el KAAN aún avanza en sus fases de desarrollo y pruebas de vuelo.

Dicho desarrollo entrará en una nueva etapa en 2026. A principios de octubre, Turkish Aerospace anunció que había completado las verificaciones de sistemas del prototipo P1 y preveía que la aeronave volaría en cuestión de semanas, al tiempo que continuaban el montaje y las pruebas del prototipo P2. Las pruebas en tierra previas ya habían permitido avanzar a las fases de rodaje con los nuevos prototipos del KAAN; tanto el P1 como el P2 incorporan una arquitectura de sistemas más avanzada que la del demostrador original que realizó su primer vuelo en 2024.

Para la Fuerza Aérea de Turquía, la importancia trasciende la sustitución de los veteranos F-16. El KAAN tiene como objetivo otorgar a Turquía el control nacional sobre el diseño del caza, el software de misión, los sensores, los equipos de guerra electrónica, la integración de armamento y las futuras actualizaciones, reduciendo así la dependencia de proveedores extranjeros para capacidades que definen cada vez más el combate aéreo moderno.

Desarrollado por Turkish Aerospace, el KAAN es considerablemente más grande que el F-35A, que es monomotor. El caza turco mide unos 20,3 metros de longitud, cuenta con una envergadura de 13,4 metros y tiene un peso máximo al despegue de aproximadamente 34,75 toneladas; su configuración actual de desarrollo emplea dos motores de una clase de empuje cercana a las 29.000 libras. Su fuselaje de mayor tamaño proporciona un volumen interno adicional para combustible, sensores y armamento, mientras que la configuración bimotor ofrece un mayor empuje instalado y redundancia en la propulsión.

Estas características apuntan a un caza diseñado no solo como un sustituto directo del F-16, sino como una aeronave de combate de categoría superior destinada a misiones de superioridad aérea, interceptación y ataque de largo alcance. Turkish Aerospace señala, entre las características previstas para el KAAN, una velocidad máxima proyectada de Mach 1,8, un techo de servicio de 55.000 pies, capacidad de transporte interno de armamento, baja observabilidad y capacidad de supercrucero.

KAAN
El caza turco KAAN de quinta generación se está desarrollando como un avión de combate bimotor de baja detectabilidad, con compartimentos internos para armas, sensores avanzados y sistemas de misión de control nacional. La aeronave continúa en desarrollo, con nuevos prototipos que superan las fases de pruebas en tierra y en vuelo.

El F-35A ofrece el punto de referencia operativo más claro. Este caza de fabricación estadounidense utiliza un único motor Pratt & Whitney F135 que genera un empuje máximo de unas 40.000 libras y cuenta con una velocidad máxima declarada de Mach 1,6, así como un radio de combate superior a las 590 millas náuticas (aproximadamente 1.093 kilómetros) utilizando únicamente su combustible interno.

Por tanto, sobre el papel, la velocidad máxima proyectada del KAAN —Mach 1,8— supera la cifra de Mach 1,6 del F-35A. Sin embargo, dicha diferencia no debe interpretarse como prueba de una superioridad general, ya que la velocidad máxima es solo un aspecto de la eficacia de los cazas modernos. Factores como la baja observabilidad, el rendimiento de los sensores, la guerra electrónica, la fusión de información, las comunicaciones seguras y la capacidad de detectar y atacar al adversario antes de ser detectado suelen ser más decisivos en el combate aéreo de quinta generación.

Aquí es donde el F-35 posee actualmente su ventaja más importante. Su radar, sus sensores electroópticos distribuidos, su sistema de guerra electrónica y sus sistemas de comunicaciones proporcionan al piloto una imagen táctica integrada, lo que permite a la aeronave actuar simultáneamente como plataforma de ataque, sensor y nodo de información. Asimismo, el F-35 puede transmitir datos de localización de objetivos y vigilancia a otras aeronaves, buques y fuerzas terrestres, multiplicando así su valor más allá de su propia capacidad de armamento.

KAAN
El F-35A Lightning II de EE. UU. es un caza furtivo operativo de quinta generación que combina baja detectabilidad, fusión de sensores, guerra electrónica avanzada y capacidades de combate en red. Sigue siendo el caza furtivo más desplegado en servicio actualmente.

El caza turco KAAN se está desarrollando bajo principios muy similares, que incluyen sensores de radiofrecuencia integrados, sistemas electroópticos, capacidades de guerra electrónica, comunicaciones seguras y fusión de sensores. Turkish Aerospace también pone énfasis en la conciencia situacional y la interoperabilidad; sin embargo, estas características aún están en fase de desarrollo y deben validarse mediante pruebas de vuelo y evaluaciones operativas antes de poder realizar una comparación directa con el ya consolidado caza F-35.

El transporte interno de armamento es un aspecto fundamental para la función prevista del KAAN. Alojar misiles y bombas dentro del fuselaje ayuda a mantener una firma de radar reducida, mientras que el uso de pilones y armamento externos aumenta la reflexión del radar, facilitando así la detección del caza.

El misil turco de ataque a distancia (stand-off) SOM-J es relevante para este requisito, aunque todavía no puede considerarse un arma operativa consolidada para el KAAN. Roketsan diseñó el SOM-J como un misil aire-superficie de baja observabilidad apto para transporte interno o externo; pesa unos 540 kilogramos, cuenta con una ojiva de 140 kilogramos, sistema de guiado terminal por infrarrojos y un alcance declarado de hasta 275 kilómetros.

El SOM-J establece también un vínculo tecnológico importante entre el KAAN y el F-35. Lockheed Martin desarrolló originalmente este misil para su transporte interno en el F-35, por lo que sus dimensiones y características de baja observabilidad son clave para el objetivo de Turquía de crear un ecosistema propio de ataque furtivo. Una futura integración interna en el KAAN permitiría al caza aproximarse a zonas disputadas manteniendo una firma de radar reducida antes de lanzar el arma de ataque a distancia; no obstante, dicha integración debe considerarse una capacidad prevista o relevante, y no una ya demostrada en servicio operativo.

Las diferencias en la propulsión también reflejan distintos enfoques de diseño. La configuración bimotor del KAAN proporciona una mayor potencia de empuje total instalada y mayor redundancia, además de ofrecer una capacidad de crecimiento adicional para futuras necesidades de energía, refrigeración y sistemas electrónicos. Por el contrario, el F-35A logra su rendimiento con un único motor F135 de alto empuje y se beneficia de una infraestructura consolidada de propulsión, mantenimiento y logística, desarrollada a lo largo de años de operaciones multinacionales.

El historial actual de pruebas de vuelo del KAAN ilustra esta brecha de madurez. El prototipo original realizó su vuelo inaugural el 21 de febrero de 2024, manteniéndose en el aire durante 13 minutos y alcanzando una altitud de unos 8.000 pies y una velocidad de 230 nudos. Le siguió un segundo vuelo el 6 de mayo, en el que se alcanzaron los 10.000 pies durante una misión de 14 minutos. Estos fueron vuelos iniciales destinados a ampliar la envolvente de vuelo, más que demostraciones del rendimiento proyectado del caza a Mach 1,8 o de su configuración de combate completa.

Por consiguiente, las aeronaves P1 y P2 revisten especial importancia, ya que permiten al programa trascender la etapa de demostrador tecnológico inicial y avanzar hacia prototipos equipados con sistemas más representativos. La campaña de pruebas en tierra prevista por Turkish Aerospace para 2026 y los preparativos para el vuelo del P1 —seguidos por el continuo montaje y las pruebas del P2— indican que el programa está entrando en una fase en la que será posible evaluar de manera más exhaustiva la aviónica, la integración de sistemas y el rendimiento en vuelo.

Para Turquía, esta evolución técnica está estrechamente vinculada a la autonomía estratégica. El control nacional sobre radares, sensores electroópticos, equipos de guerra electrónica, ordenadores de misión, software e interfaces de armamento permitiría a Ankara determinar futuras actualizaciones e integrar armamento de desarrollo propio sin depender totalmente de un contratista principal extranjero ni de autorizaciones externas.

Dicha flexibilidad podría llegar a convertirse en una de las ventajas operativas más importantes del KAAN para la Fuerza Aérea Turca. Más allá de comparar el programa exclusivamente con el F-35 en términos de velocidad o especificaciones individuales, su valor dependerá de la capacidad de Turquía para integrar continuamente nuevos misiles aire-aire, armas de ataque a distancia (*stand-off*), sensores y funciones de guerra electrónica a lo largo de la vida útil de la aeronave.

No obstante, el F-35 sigue siendo el referente más maduro y con mayor experiencia operativa demostrada. Sus características de furtividad, fusión de sensores, capacidades de red, guerra electrónica y sistema de sostenimiento multinacional ya operan a escala de flota, mientras que el KAAN aún debe demostrar niveles comparables de integración, fiabilidad y supervivencia mediante pruebas y su futura entrada en servicio operativo. Por tanto, la importancia del KAAN turco no radica tanto en si su velocidad de Mach 1,8 supera a la de Mach 1,6 del F-35, sino en si Turquía logra integrar la baja observabilidad, los sistemas avanzados de sensores, la guerra electrónica, la fusión de datos y el armamento de fabricación propia en un sistema de combate coherente. Si las campañas de vuelo P1 y P2 confirman el cumplimiento de estos objetivos, el KAAN podría aportar a la Fuerza Aérea turca algo mucho más trascendental que un simple sustituto del F-16: un caza de quinta generación bajo control nacional, desarrollado en torno a los sensores, el armamento y los requisitos operativos aéreos futuros de la propia Turquía.

Alain Servaes


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