El canciller alemán pone en duda la continuidad del FCAS europeo.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha señalado una posible salida del desarrollo conjunto con Francia del avión de combate de nueva generación, alegando requisitos militares fundamentalmente diferentes. Estas declaraciones, realizadas durante un podcast del miércoles, han reavivado los temores de que el proyecto del Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS) ya no produzca un avión unificado.
La iniciativa FCAS, lanzada en 2017 por Alemania y Francia, a la que posteriormente se sumó España, se diseñó para reemplazar las flotas de Eurofighter y Rafale para 2040. Sin embargo, este programa multimillonario ha enfrentado años de fricción industrial entre Airbus y Dassault Aviation. La intervención del canciller Merz, el 18 de febrero de 2026, pone de manifiesto la creciente comprensión de que las necesidades técnicas de un avión francés con capacidad para portaaviones y capacidad nuclear no se ajustan al perfil de defensa actual de Berlín.
Técnicamente, el FCAS es más que un simple avión; es un “sistema de sistemas” que incluye un caza de nueva generación (NGF), drones autónomos de transporte remoto y una nube de combate digital para el intercambio de datos en tiempo real. Si bien la red troncal digital conjunta sigue siendo una prioridad, la divergencia sobre la compatibilidad del fuselaje y el transporte del caza tripulado amenaza con dividir el desarrollo de hardware en dos líneas nacionales separadas o llevar a Alemania hacia colaboraciones europeas alternativas.
“Los franceses necesitan, en la próxima generación de aviones de combate, un avión capaz de portar armas nucleares y operar desde un portaaviones”, declaró Friedrich Merz durante el podcast Machtwechsel. “Eso no es lo que necesitamos actualmente en el ejército alemán”.
Este cambio sugiere un futuro en el que la integración de la defensa europea podría centrarse en software compartido y redes de sensores, en lugar de un fuselaje universal. Para la industria aeroespacial, esto podría significar un giro hacia un marco más flexible donde las ambiciones nacionales en materia de cazas coexistan bajo una arquitectura digital compartida.
Las próximas semanas serán decisivas para la hoja de ruta del FCAS, ya que los ministros de defensa se reunirán para rescatar los objetivos fundamentales del proyecto. Ya sea mediante una colaboración reducida o una reestructuración total, la era de un único “superjet europeo” parece cada vez más improbable.
La discordia en torno al FCAS ha avivado las preocupaciones de que los lazos franco-alemanes están bajo tensión, tras los recientes desacuerdos sobre el gasto de defensa y sobre los esfuerzos franceses para descarrilar un acuerdo comercial de la UE con el bloque Mercosur de países sudamericanos.
El ministro de Asuntos Exteriores de Alemania intentó el miércoles acabar con los rumores sobre un empeoramiento de las relaciones con Francia, diciendo a la AFP que París sigue siendo el “socio más cercano y el amigo más importante de Berlín en Europa”.
El fracaso en la puesta en marcha del FCAS también sería un golpe a los esfuerzos más amplios de los aliados europeos de la OTAN para demostrar una estrecha cooperación en materia de defensa frente a las amenazas de Rusia y las dudas sobre los compromisos de seguridad estadounidenses.
Marcel van Leeuwen


