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Pedro Marina Cartagena: el apóstol que deberá solicitar permiso al Almirante para procesionar el Martes Santo en la ciudad

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La Semana Santa en Cartagena (Murcia) destaca por el orden militar y la solemnidad de sus procesiones, donde los nazarenos desfilan al unísono del tambor

Cartagena es una ciudad que no se entendería sin la simbiosis permanente que se establece entre la Armada y la sociedad civil. Una unión leal, potente y muy enriquecedora que no solo se mantiene, sino que se incrementa en el tiempo. Cada Martes Santo, ésta más que consolidada relación fraternal se pone de manifiesto en una de las tradiciones más singulares y entrañables de España: la salida de la procesión de los Traslados de los apóstoles, de la Cofradía California, en la que San Pedro, San Juan y Santiago procesionan por las calles de la ciudad después de engalanarse en las sedes del Arsenal Militar, el Parque de Artillería y el Gobierno Militar.

Salida uno

Si hay una tradición que, por entrañable, original y única va cobrando adeptos cada año, es la salida, desde el Real Arsenal Militar, de quien se conoce en la ciudad como Pedro Marina Cartagena: el apóstol San Pedro. El santo, que pertenece a la plantilla de la Armada como operario de la maestranza y antaño llegó a tener nómina como carpintero de ribera, permanece todo el año en la capilla California, ubicada en la iglesia de Santa María de Gracia.

Desde el año 1763, cada Semana Santa, San Pedro regresa al Real Arsenal Militar, donde los miembros de la cofradía preparan el trono con esmero para procesionar por las calles de la ciudad durante las noches del Martes y Miércoles Santo. Lo anecdótico de esta tradición es la incidencia con la que se enfrentan los cofrades cada año, al comprobar que el apóstol se encuentra en un apuro considerable porque está arrestado y no puede salir del recinto.

Como cada año, tras el arriado de bandera y el homenaje a los caídos, el presidente de la agrupación de San Pedro tiene que pedir franco de ría para que el apóstol pueda abandonar el Arsenal, un permiso que tiene que ser concedido por el Almirante. Se trata de la única autoridad que le puede levantar el arresto al santo, que se le impone cada Miércoles Santo por llegar al recinto militar más allá de las doce de la noche.

Salida

El actual Almirante del Arsenal Militar de Cartagena, Alejandro Cuerda, tiene muy claro que “no se entiende la Armada sin Cartagena, ni Cartagena sin la Armada”. Cuerda, un militar muy implicado en todo lo que le pide la ciudad, considera que la responsabilidad que recae sobre él a la hora de dar salida al santo es “un honor y un privilegio”. Añade que, a su juicio, “este acto supone una fusión brutal entre la Armada y la ciudad”.

El Ayudante Mayor del Arsenal Militar, Juan Antonio Escagedo, es quien, por su puesto de trabajo, tiene el privilegio de ostentar el cargo de Mayordomo Presidente de la Agrupación de San Pedro Apóstol. Él, santanderino de nacimiento y cartagenero de adopción, se siente “muy orgulloso” de ser la persona que se gira en la Plaza de Armas frente al Almirante y le pide permiso para que levante la orden de arresto. “Es la única forma de que el apóstol pueda salir a bendecir al pueblo de Cartagena”, sostiene.  

El procesionista del año 2026, el sampedrista Jesús Muñoz, cuenta que cada Martes Santo se produce una trilogía de “sentimientos”, que se fusionan en uno, para resultar una noche “de lo más emocionante”. Actos consecutivos que se identifican con el nombre de Pedro Marina Cartagena. “Pedro, por ser el primer apóstol de la cristiandad; Marina, por la siempre magnífica relación entre la Armada y la ciudad, y Cartagena por el cariño y la devoción que demuestra la ciudad al paso de un santo que bendice a los presentes y va acompañado de un tercio que lo da todo”.

Salida tres

Este año las dependencias del Real Arsenal Militar se volverán a llenar de ciudadanos, autóctonos y forasteros, deseos de ver uno de los actos más entrañables y concurridos de la Semana Santa de Cartagena, declarada de Interés Turístico Internacional. Un acto que se inicia al ocaso del sol a orillas del Mediterráneo y culmina con un discurso, frente a la casa del Almirante, que Cuerda ha tenido el honor de pronunciar en dos ediciones y que ha destacado por ser entrañable, cariñoso, salpicado con algo de humor y con alguna que otra anécdota.

Alcaldesa

Ángela de la Llana (Cartagena)    


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Un comentario en «Pedro Marina Cartagena: el apóstol que deberá solicitar permiso al Almirante para procesionar el Martes Santo en la ciudad»

  • Desde el respeto a unas creencias, hay que respetar todas. Las teocracias empiezan así, y si no miremos a Israel. La separación Estado Iglesia debe llegar a las FFAA.

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