Se espera un escenario intenso para la guerra antisubmarina en la región Asia-Pacífico
A medida que crece la amenaza submarina en la región de Asia-Pacífico, diversas naciones están reforzando sus capacidades de guerra antisubmarina (ASW, por sus siglas en inglés) desde el aire.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la campaña de guerra submarina sin restricciones de Alemania supuso un desafío importante para los aliados. Finalmente, esta amenaza fue neutralizada, pero solo gracias a innovaciones como el sistema de convoyes y, más tarde, el uso de aeronaves equipadas con radares capaces de detectar submarinos en la superficie.
Aun así, aquel conflicto demostró la eficacia de la guerra submarina para interrumpir las líneas de suministro. Si la Guerra Fría hubiera derivado en un conflicto abierto en Europa, los submarinos soviéticos habrían irrumpido en el Atlántico con el objetivo de desbaratar los convoyes estadounidenses que se dirigían hacia el este para apoyar a sus aliados.
Del mismo modo, si estallara un conflicto en el Pacífico occidental, los submarinos chinos intentarían interrumpir el tráfico marítimo aliado hacia socios clave de Estados Unidos. La flota actual de Pekín cuenta con entre 60 y 65 submarinos, una cifra que, según las previsiones, alcanzará cerca de 80 unidades para finales de la década.
La gran mayoría de la flota submarina china actual es de propulsión convencional, lo que limita su eficacia más allá de las aguas litorales; sin embargo, la producción de submarinos silenciosos de propulsión nuclear está aumentando. China también está realizando importantes inversiones en vehículos submarinos no tripulados.
Por su parte, Pionyang dispone de una gran flota de pequeños submarinos costeros, pero se encuentra desarrollando unidades más avanzadas capaces de lanzar misiles balísticos. Esto representa un desafío crítico para Corea del Sur, que se ve acorralada por su volátil vecino del norte y, por tres de sus flancos, por el mar.
Las autoridades de Seúl han expresado abiertamente su preocupación por los submarinos de Corea del Norte, los cuales podrían beneficiarse de transferencias tecnológicas procedentes de Rusia.
La Administración del Programa de Adquisiciones de Defensa de Corea del Sur ha aprobado recientemente un pedido de más helicópteros Sikorsky MH-60R. Es probable que el acuerdo incremente la flota de helicópteros MH-60R de la Armada de Corea del Sur, pasando de las 12 unidades actuales a 36.
Para las operaciones de guerra antisubmarina (ASW) con aeronaves de ala fija, Seúl cuenta con seis Boeing P-8A y 15 Lockheed P-3 (ocho P-3C-III+ y siete P-3CK). Existe una necesidad emergente de adquirir seis nuevas aeronaves de patrulla marítima para reemplazar a los P-3CK hacia mediados de la década de 2030.
Al igual que Corea del Sur, naciones como Australia, Japón, Nueva Zelanda, Filipinas y Taiwán dependen casi por completo de sus líneas de comunicación marítimas, las cuales podrían verse interrumpidas por amenazas submarinas. En respuesta, la mayoría de estos países ha reforzado sus capacidades de guerra antisubmarina desde el aire.
Nueva Zelanda confirmó recientemente un pedido de cinco helicópteros MH-60R para guerra naval, tras haber adquirido anteriormente cuatro P-8A Poseidon.
Además de fortalecer la capacidad soberana de guerra antisubmarina de Wellington, los MH-60R y P-8A garantizan la interoperabilidad con las fuerzas de Australia y Estados Unidos, que operan ambos tipos de aeronaves.
Por su parte, Australia ha recibido su decimocuarto y último P-8A. Actualmente, el país está actualizando su flota al estándar «Increment 3 Block 2» de la Armada de los Estados Unidos (USN), lo que mejora las capacidades de detección de submarinos de esta plataforma basada en el modelo 737.
La Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón (JMSDF) dispone de 69 aeronaves de ala fija para guerra antisubmarina: 39 Kawasaki P-1 y 30 P-3. Asimismo, tiene compromisos para adquirir hasta 34 unidades adicionales del modelo P-1. La JMSDF también está reemplazando su amplia flota de helicópteros antisubmarinos Mitsubishi SH-60K por los nuevos SH-60L.
Singapur, que se encuentra en una posición estratégica junto a las rutas marítimas más importantes del mundo, adquirirá cuatro P-8A, además de tres Gulfstream G550 equipados para misiones de vigilancia marítima.
Existen otras iniciativas directamente relacionadas con el desafío que representan los submarinos en el Pacífico. La Marina de los Estados Unidos (USN) busca un nuevo torpedo de lanzamiento aéreo para hacer frente a las «amenazas emergentes» en la guerra submarina. Asimismo, está experimentando con nuevas herramientas de inteligencia artificial (IA) para tareas de guerra antisubmarina (ASW), lo que incluye un «experto en sonar» basado en IA y aprendizaje automático.
Es probable que los vehículos aéreos no tripulados (UAV) también asuman un papel más relevante en la guerra antisubmarina. Kawasaki y Airbus están explorando una variante japonesa del Eurodrone U950 adaptada para misiones ASW, mientras que la USN evalúa el MQ-9B de General Atomics Aeronautical Systems para desempeñar funciones similares.
Dado que el desafío que plantean los submarinos sigue evolucionando en la región de Asia-Pacífico, es de esperar que continúen los esfuerzos para modernizar y potenciar las flotas de aeronaves de ala fija y rotatoria dedicadas a la guerra antisubmarina.
Craig Hoyle







