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Detienen a un joven interino en Dassault por supuesto espionaje en el montaje de cazas Rafale.

Un joven con un contrato temporal en el grupo Dassault, empleado como instalador de cables en la cadena de montaje del avión de combate de fabricación francesa Rafale, ha sido detenido tras ser descubierto con unas gafas equipadas con una cámara para grabar vídeo dentro de la zona de alta sensibilidad, informó ayer miércoles la prensa local.

Se trata de un joven de 19 años, nacido en Francia y detenido la víspera en la fábrica de Cergy (afueras de París), precisó la emisora RTL, la primera en desvelar este caso de supuesto espionaje.

Se le acusa de «atentado contra los intereses fundamentales de la nación», es decir, de espionaje para un Estado extranjero.

Su arresto se produjo a última hora de la tarde del martes por el Servicio Interregional de Policía Judicial, según RTL.

Despertaron sospechas las gafas de seguridad que usaba este ensamblador de cables en las líneas de montaje del avión insignia de la Fuerza Aérea Francesa.

Interrogado inicialmente en la planta de Dassault, el empleado fue trasladado a la comisaría de Cergy-Pontoise, donde tomaron el relevo agentes de la Dirección General de la Seguridad Interior (DGSI), responsable del contraespionaje en Francia.

Los investigadores intentan determinar la naturaleza y la realidad de los hechos, y en particular verificar si el trabajador temporal estaba efectivamente filmando los cazas Rafale y, de ser así, si lo hizo con fines de espionaje y cual podría ser el destino del material filmado.

Los informes indican que el descubrimiento se produjo durante el horario laboral, cuando la presencia del dispositivo de grabación llamó la atención del equipo de seguridad interna. 

Las autoridades buscan determinar si hubo acceso no autorizado a datos técnicos, sistemas electrónicos o procedimientos industriales relacionados con el programa, considerado uno de los activos estratégicos más sensibles de la industria de defensa francesa.

Este incidente ocurre en un momento en que el Rafale mantiene su protagonismo a nivel internacional, con un aumento de la producción impulsado por contratos recientes y el fortalecimiento de las exportaciones del caza multifunción. Desarrollado para operar tanto desde bases terrestres como desde portaaviones, el modelo se ha convertido en un elemento central de la estrategia aérea francesa desde principios de la década de 2000 y se cita con frecuencia como uno de los productos militares europeos líderes en el mercado global.

En los últimos años, Dassault Aviation ha ampliado sus medidas de seguridad interna en respuesta a la creciente demanda internacional y la complejidad tecnológica que implica la fabricación de aviones de combate. Expertos del sector destacan que los dispositivos de grabación personal están constantemente sujetos a restricciones en instalaciones estratégicas, precisamente para evitar filtraciones de información sensible que podrían comprometer programas militares o generar ventajas competitivas para otros países.

Desde su lanzamiento en 2006, ha sido adquirido por varios países y se ha consolidado como uno de los principales exponentes de la industria aeronáutica militar francesa.

Ese caza sigue siendo un símbolo de la capacidad tecnológica y estratégica de Francia en defensa aérea, con presencia creciente en Europa, Asia y Oriente Medio.

Fernando Valduga

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