Enaer y la Fuerza Aérea de Chile presentan en FIDAE el prototipo del entrenador T-40 Newn
La Compañía Nacional de Aeronáutica de Chile presentó oficialmente el nuevo avión de entrenamiento básico T-40 Newen, marcando un paso decisivo en la renovación de la aviación militar chilena y el fortalecimiento de la industria aeronáutica del país. El proyecto, desarrollado íntegramente en Chile, representa una evolución significativa en la capacidad nacional para diseñar y fabricar aeronaves, con enfoque tanto en el mercado interno como en las posibles exportaciones.
Según la Fuerza Aérea de Chile, la necesidad inicial es de hasta 33 aeronaves, cifra que podría confirmarse tras la aprobación de las inversiones gubernamentales. El T-40 sustituirá gradualmente al tradicional T-35 Pillán, que durante décadas fue la base del entrenamiento de pilotos militares en el país y que también alcanzó éxito internacional, con más de 140 unidades producidas.
El nuevo avión de entrenamiento es resultado directo de la evolución del programa Pillán II, cuyo prototipo se presentó en 2024 bajo la designación X-201. En 2025, la aeronave recibió oficialmente el nombre de Newen, palabra de origen mapuche que alude a la idea de fuerza y energía, simbolizando la nueva generación de capacidades que el proyecto pretende ofrecer. Ahora, el modelo emerge con registro militar e identidad visual de la Fuerza Aérea de Chile, consolidando su transición a la fase operativa.

Mucho más que un simple avión de entrenamiento, el T-40 fue concebido como un sistema de instrucción completo. El proyecto incluye la integración con simuladores de vuelo, herramientas de planificación de misiones y sistemas de análisis posterior al vuelo, creando un entorno moderno acorde con las exigencias actuales de la aviación militar. Este concepto permite reducir los costes operativos y aumentar la eficiencia en el entrenamiento de pilotos, preparándolos desde una etapa temprana para aeronaves más avanzadas, como los cazas F-16 en servicio en Chile.
Desde el punto de vista técnico, el T-40 incorpora avances significativos en comparación con su predecesor. La aeronave cuenta con una cabina de cristal digital, controles HOTAS, una pantalla de visualización frontal (HUD) y aviónica moderna, lo que acerca el entorno de entrenamiento al de los aviones de combate contemporáneos. Su estructura utiliza materiales compuestos, incluyendo fibra de carbono, lo que contribuye a un mejor rendimiento, una reducción de peso y una mayor eficiencia operativa. El modelo también es capaz de realizar maniobras acrobáticas de alta aceleración, lo que aumenta el nivel de exigencia del entrenamiento.

Otra ventaja importante es su versatilidad. Además de su función principal de instrucción básica y avanzada, el T-40 puede adaptarse para misiones secundarias, como vigilancia y reconocimiento, ampliando su potencial de uso para las fuerzas aéreas que buscan plataformas multifuncionales a un costo más asequible.
El T-40 se desarrolla en las instalaciones de ENAER en El Bosque, Santiago, donde también se encuentra la escuela de aviación militar chilena. Esta proximidad refuerza la integración entre la formación de pilotos y la industria nacional, creando un ecosistema que favorece la continua evolución del programa.

Se espera que el T-40 Newen se convierta en uno de los principales atractivos de la Feria Internacional del Aire y del Espacio 2026, uno de los eventos aeroespaciales más importantes de Latinoamérica. Se prevé que la aeronave atraiga la atención de delegaciones extranjeras y potenciales clientes, reforzando la posición de Chile como actor relevante en el desarrollo de aeronaves de entrenamiento.
Con el avance del programa, el T-40 no solo reemplaza una plataforma histórica, sino que también inaugura una nueva fase para la aviación chilena, combinando tecnología, autonomía industrial y ambición internacional en un solo proyecto.
Fernando Valduga







