Reino Unido no recibirá ningún F-35 hasta la década de 2030 a pesar de la escasez de cazas
El Reino Unido se enfrenta a un enorme retraso de varios años en la adquisición de aeronaves militares, ya que no se entregarán nuevos cazas F-35 hasta principios de la década de 2030. Esta prolongada demora afecta gravemente a la flota de primera línea del país y frena las capacidades cruciales de intercambio nuclear de la OTAN en un período de elevada tensión global.
El Ministerio de Defensa confirmó el calendario revisado en una respuesta parlamentaria por escrito, reconociendo que la pausa en las entregas detendrá el crecimiento de la flota durante el resto de la década. Esta brecha en las adquisiciones surge a pesar de los compromisos previos del gobierno de comprar un segundo lote de 27 aeronaves, incluyendo 12 variantes F-35A de despegue convencional y 15 modelos F-35B de despegue corto, para ampliar la flota inicial de 48 aviones. El retraso se debe a la enorme demanda mundial y a la acumulación de pedidos en la Oficina del Programa Conjunto multinacional, lo que impide al Reino Unido acceder a las entregas a corto plazo.
En consecuencia, la RAF y la Marina Real deben mantener operaciones internacionales exigentes con un número de aeronaves sin cambios. La flota actual sigue siendo fundamental para la formación de las alas aéreas de los portaaviones HMS Queen Elizabeth y HMS Prince of Wales, además de los despliegues terrestres activos en Oriente Medio. Los observadores señalan que el uso intensivo de estos activos multifuncionales para cubrir compromisos globales cada vez mayores intensificará la tensión mecánica y complicará los programas de mantenimiento rutinario durante la segunda mitad de la década de 2020.
Desde el punto de vista operativo, la introducción del F-35A tenía como objetivo específico restablecer la plataforma aérea de lanzamiento nuclear del Reino Unido en el marco de la misión de aeronaves de doble capacidad de la OTAN. Estos cazas furtivos utilizan tecnología avanzada de baja detectabilidad para penetrar en espacios aéreos altamente disputados y desempeñar funciones de disuasión especializadas. Al posponer la entrega de estas variantes convencionales hasta la próxima década, las fuerzas armadas retrasan de hecho un aspecto crucial de la integración estratégica, lo que obliga a depender de sistemas más antiguos y de sistemas de disuasión nuclear submarina.
De cara al futuro, los planificadores de defensa deben optimizar la actual Fuerza Lightning mediante extensas actualizaciones de software y mejoras de componentes para maximizar su disponibilidad. El gobierno también se enfrentará a una intensa presión para finalizar las negociaciones con socios internacionales y garantizar que el plazo previsto para la década de 2030 no se retrase más. Priorizar la infraestructura de mantenimiento nacional será crucial para mantener la flota actual plenamente operativa durante los próximos siete años.
El actual estancamiento en las adquisiciones sitúa a las fuerzas armadas británicas en una precaria fase de transición mientras buscan dar el salto a las plataformas futuras. Maximizar la operatividad de los 48 aviones iniciales sigue siendo la única estrategia viable para cumplir con las obligaciones actuales de ataque desde portaaviones y defensa del territorio nacional. De cara al futuro, el Ministerio de Defensa debe sopesar cuidadosamente su sobrecarga operativa a corto plazo frente a sus compromisos financieros a largo plazo para garantizar que la ventaja de combate aéreo del Reino Unido no se vea mermada antes de la llegada de la próxima generación de aviones furtivos.
George Allison







