Indonesia abandona sus planes de coproducción del KF-21 y opta por aviones de combate de serie
Seúl y Yakarta están ultimando los detalles de la transferencia de un prototipo único del avión de combate KF-21, poniendo fin a una década de negociaciones sobre el acuerdo para fabricar los aviones surcoreanos en Indonesia, en las que en un principio se preveía que esta entrega sería una de muchas.
El jefe de la Agencia de Logística de Defensa, Yusuf Jauhan, declaró a los periodistas a finales de junio que los planes para producir los aviones en el país no se materializarán, confirmando así las especulaciones de que Yakarta había cancelado los acuerdos para fabricar en Corea del Sur los aviones en virtud de un acuerdo de coproducción de 2015.
El KF-21 Boramae, desarrollado por Korea Aerospace Industries, es un caza bimotor diseñado para reemplazar las envejecidas flotas de F-4 y F-5 de Corea del Sur. Indonesia tenía previsto utilizar estos aviones para sustituir a sus aeronaves de combate más antiguas.
Yakarta había acordado inicialmente cubrir el 20% del coste de desarrollo, que entonces ascendía a 1,6 billones de wones (1.300 millones de dólares), a pagar hasta 2026. El acuerdo incluye la transferencia de un prototipo y tecnología que permitiría a la empresa estatal PT Dirgantara Indonesia (PTDI) producir 48 unidades de aviones de combate KF-21 Block-I en Bandung.
Sin embargo, el acuerdo se había estancado debido a los retrasos en los pagos y a las acusaciones de robo de datos confidenciales, que derivaron en numerosas renegociaciones sobre los acuerdos de reparto de costes.
En 2024, Yakarta solicitó extender el plazo de pago hasta 2034, pero Seúl se negó porque esto obstaculizaría los planes de implementación. Finalmente, los países acordaron reducir la contribución de Indonesia a 600 millones de wones, pero el acuerdo disminuirá significativamente la cobertura de transferencia de tecnología.
Existía confusión sobre el estado del acuerdo de coproducción del KF-21, que se había mantenido en estricto secreto.
A principios de abril, las autoridades indonesias revelaron que la producción nacional del KF-21 ya no seguiría adelante y confirmaron en junio que el gobierno había cancelado el programa.
Esto se produce después de que Yakarta finalizara el pago de 600 millones de wones correspondiente al acuerdo reducido, a cambio de un prototipo monoplaza del KF-21. Los funcionarios también indicaron que están más interesados en adquirir aviones ya fabricados.
La decisión de Yakarta «parece ser en gran medida práctica y financiera», declaró Hyung-Ju Kim, presidente del grupo de expertos Security Management Institute.
“Es posible que Indonesia siga interesada en el avión, pero no necesariamente en las responsabilidades de la coproducción local. Desde la perspectiva de Seúl, esto probablemente sea más fácil de gestionar y potencialmente más atractivo para la campaña de exportación del KF-21”, dijo Kim.
Según Kim, si los planes de Yakarta salen adelante, Indonesia se convertiría en un buen primer caso de referencia para los aviones KF-21 y aumentaría su potencial de mercado.
Las autoridades locales indicaron que aún se están estudiando los planes de adquisición. PTDI informó que las conversaciones internas continúan y que aún no se ha establecido un plan definitivo.
Si bien la compra del KF-21 sigue siendo una opción para Yakarta, fuentes oficiales han declarado que las probabilidades favorecen a los contratistas actuales, que ofrecen acuerdos de transferencia de tecnología más atractivos.
Según se informa, las autoridades están sopesando la compra de 24 aviones Dassault Rafale franceses adicionales para complementar los 42 aviones que el gobierno encargó en virtud de un contrato firmado en 2022.
Yakarta también firmó en abril un acuerdo de préstamo internacional para comprar 48 aviones furtivos KAAN a Turkish Aerospace Industries por un valor de 10.000 millones de dólares, que se entregarán a partir de 2032.
Leilani Chávez








Un bocado demasiado grande para Indonesia.
Coincido con su comentario
Un error desde mi punto de vista, cierto es que el desembolso inicial es grande, pero a la larga obtenían el beneficio de un caza de ultima generación, económico, fácil de mantener y actualizar y además con bastante salida de mercado, ya que los sur coreanos están entrando muy bien al mercado de armas.
Si al final optan por F-35, SU-57 o cazas chinos me parecerá un error, si, es una solución rápida y menos costosa en un inicio, pero mucho menos rentable a la larga, además de la independencia que te otorga tener tú propio caza.
creo que esto empuja a Perú a ocupar el lugar de Indonesia, somos la carta bajo la manga para Corea, aliados indiscutibles
Completamente de acuerdo. Espero pero pueda producir estos aviones muy pronto en territorio nacional.
Sería una opción para España coproducir este avión incorporado tecnología española y sin limites en acceso a códigos fuente y a la «caja negra «?
Lo interesante del KF-21 será lo que viene después de la versión actual. Indonesia no tiene dinero. Una pena porque su industria habría aprendido mucho. Para España el KF-21 es un comodín si falla ir a rebufo de Alemania
Porque no es lo mismo tener un historial de ensamblaje de poco más que un C-212 o un CN-235 que desarrollar parte de un caza furtivo de 5 generación….
Creo que sería una buena oportunidad para Chile. Pues cuenta con todo lo necesario para este desafío.
Me sumo a los comentarios de los que piensan que abandonar el programa KF-21 es un grave error estratégico. Pero aquí confluyen dos aspectos, a tener en cuenta. El primero: Indonesia no tiene dinero para sostener el programa, que incluye transferencia tecnológica (ToT) y desarrollo de la producción local. Las dificultades para cumplir las obligaciones financieras acordadas inicialmente con Seúl así lo reflejan. Es muy costoso para Yakarta la inversión que demanda. Es más accesible adquirir aviones «listos» como los Rafale, aún a cambio de renunciar a desarrollos tecnológicos a largo plazo.
(2) En segundo lugar: hay un marcado desencanto entre ambos, que quizá esperaban más uno de otro, signado por el crecimiento exponencial de Corea del Sur como desarrollista de tecnología militar mundial, y la realidad financiera de Indonesia. El KF-21 no es el único caso que lo demuestra, marcado por la desconfianza de robo de datos de tecnologías por parte de técnicos indonesios que trabajaban en el proyecto en Corea. También está el abandono del proyecto de adquisición de tres submarinos Tipo 209/1400 que DSME (hoy HO) estaba negociando con el astillero local PT PAL para su fabricación con ToT. El proyecto, que comenzó en 2019 se dilató por años y luego fue cambiado por el ofrecimiento de NG por dos Scorpène Full Lib.
Hay una tendencia de Yakarta de abandonar su alianza estratégica con Seúl, para inclinarse hacia otros socios internacionales, en especial París y su nuevo amigo Ankara.
Respecto a las opiniones de integración con Corea del Sur de algunos países interesados (Polonia en forma semi oficial), como Perú, Chile y otras que tienen industrias en desarrollo, o incluso España , que posee acuerdos firmados de desarrollo tecnológico entre el ministerio de defensa y las empresas más destacadas del sector, proveniente del abortado SCAF, hay que ver varias cosas. En primer lugar, que el Boramae es un proyecto ya definido y pagado por el gobierno, con la mayoría de sus tecnologías ya desarrolladas o en desarrollo, lo que otorga poco margen porcentual de participación. En segundo lugar, que el universo de proveedores del KF-21 está prácticamente definido y que a Seúl le interesa desarrollar su propia industria. Es así que la mayoría de elementos externos (incluyendo motorización) están pensando en desarrollarlas localmente, en la medida que el programa pueda ser sostenido financieramente. En definitiva, hay que ver qué les interesaría a los coreanos ofrecer participación…
Sería excelente lo ideal para el Perú hubieran sido los Rafale franceses junto con los KF-21 surcoreanos los primeros para un cuidado actual a 15 años del territorio nacional y los segundos para a largo plazo tener un caza propio (sin dejar de lado planes urgentes para el bienestar de la población) eso hubiera sido lo ideal, los F-16 estadounidenses block 70 son buenos pero a mi opinión se hubiera operado de otra forma.
En mi opinión, los Rafale, indudablemente excelentes, son muy onerosos para Perú a lo largo del ciclo de vida. Incluso el Gripen sueco era mejor opción. Pero la elección del F-16 block 70 se debe a cuestiones estratégicas y geopolíticas. En este momento, Perú puede obtener superioridad sobre los F-16 block 50 chilenos y según estudios propios, tiene algunas ventajas sobre el Gripen, en especial en alcance (por los tanques conformados) y carga de armas, además de ser un avión súper probado y con una comunidad internacional de sostén logistico muy bien articulada, que va a ayudar a reducir los costos operativos.
Respecto al KF-21 hay que esperar a ver cómo evoluciona el desarrollo del caza coreano y qué puede ofrecer KAI en forma de cooperación y licencia de producción. Es una apuesta a futuro.
Se lo ofrecieron a México en una feria de aeronáutica en México, y en co-produccion, sería muy viable ya que la fam y armada buscan aviones de dos motores… la empresa coreana traía hasta tres versiones de avión como el fa-50 y un avión de entrenamiento avanzado y este mismo y catálogo de orden Marino…
Bueno, Perú tiene firmado un memorando de entendimiento con KAI para la producción de piezas del KF-21 y el propio Seúl ha ofrecido la participación al programa a Arabia Saudita y EAU, en una clara búsqueda de fondos. El Boramae actual no es furtivo, aunque ha sido diseñado para alcanzar está capacidad en versiones posteriores. Además, aún hay tecnologías que el avión utiliza, que Seúl quiere desarrollar localmente, así como rumores de que está pensando en desarrollar su propia planta motriz, para alcanzar el mayor porcentaje de autosuficiencia. Todos estos aspectos ofrecen oportunidades a terceros, pero lo que habrá que ver es a quienes selecciona Corea del Sur como socios, más allá de meros compradores. Eso es lo que seguramente se perfilará en el futuro próximo.