AireAviones de CombateNoticias

Aumenta la presión de EE. UU. para que los saudíes renuncien a los cazas turcos y pakistaníes.

Estados Unidos ha intensificado la presión diplomática tras bambalinas sobre Arabia Saudita ante el interés del reino en ampliar sus alianzas militares con nuevos proveedores, como Turquía y Pakistán. Esta medida llega en un momento crucial para el futuro de la aviación de combate saudí, ya que Washington intenta preservar su posición dominante como principal socio estratégico y proveedor de tecnología militar de Riad.

A los funcionarios estadounidenses les preocupa que las inversiones saudíes en programas alternativos puedan reducir la participación de la industria de defensa estadounidense en contratos multimillonarios en la región.

La atención se centra principalmente en el avión de combate turco KAAN de quinta generación, considerado un proyecto capaz de competir directamente con las aeronaves occidentales a medio plazo. Para Estados Unidos, la entrada de Arabia Saudita como socio financiero o industrial podría acelerar el desarrollo del programa turco y crear un nuevo polo de influencia tecnológica fuera de la órbita tradicional estadounidense.

Durante recientes reuniones en Washington, los líderes saudíes debatieron la modernización de su fuerza aérea y la posible adquisición de cazas furtivos F-35, así como otros sistemas avanzados.

La propuesta estadounidense incluye ampliar la integración operativa entre los aliados y garantizar que la futura flota saudí se mantenga alineada con los estándares de interoperabilidad de la OTAN y las fuerzas estadounidenses en Oriente Medio. La incorporación del F-35 al arsenal saudí representaría un avance significativo en la guerra electrónica, los sensores y las capacidades de ataque de precisión, lo que elevaría el equilibrio militar regional.

Mientras tanto, Washington ha obtenido garantías informales de que el reino no procederá con la compra del avión de combate JF-17, desarrollado en colaboración entre Pakistán y China. El proyecto se había evaluado como una alternativa de menor coste, pero enfrentó resistencia política debido a las preocupaciones estadounidenses sobre la transferencia de tecnología y la influencia china en el Golfo.

La suspensión de estas negociaciones demuestra la importancia de la relación estratégica entre Riad y Washington, aunque no ha puesto fin por completo a los esfuerzos de diversificación de Arabia Saudita.

El interés en el programa KAAN sigue siendo el punto más delicado en las conversaciones entre ambos países. Turquía busca socios internacionales para financiar las siguientes fases del programa, cuyo presupuesto se estima en decenas de miles de millones de dólares durante las próximas décadas.

Para Arabia Saudita, la participación en un proyecto de esta magnitud se enmarca en los objetivos de su plan Visión 2030, cuyo objetivo es fortalecer la industria local y reducir la dependencia externa en áreas estratégicas, como la defensa y la producción aeronáutica.

Actualmente, la Fuerza Aérea Saudí opera una de las flotas de F-15 más grandes del mundo y mantiene Eurofighters Typhoon en servicio. Además, estudia futuras adquisiciones que podrían incluir versiones más avanzadas del F-15EX e incluso más aviones europeos. Los expertos creen que la estrategia saudí busca equilibrar las alianzas tradicionales con nuevos socios, creando una flota diversificada que aumente la autonomía política y tecnológica del país.

La disputa sobre los futuros aviones de combate saudíes refleja una transformación más amplia en el panorama geopolítico de Oriente Medio. Mientras Estados Unidos busca consolidar su liderazgo y conseguir contratos estratégicos, Riad busca ampliar sus opciones y negociar mejores condiciones industriales y tecnológicas.

Fernando Valduga

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.