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China amplía su cooperación en materia de defensa con Irán mediante inteligencia satelital.

China está ampliando su cooperación en materia de defensa con Irán mediante el suministro de datos de inteligencia transmitidos por satélites que rastrean los movimientos militares de Estados Unidos y el despliegue de su buque espía más avanzado en aguas del Golfo Pérsico. El informe describe la profundización de la relación estratégica entre Pekín y Teherán en el contexto de la intensificación de las tensiones regionales.

Los analistas describen el acuerdo como una división de funciones en la que los activos espaciales chinos apoyan las capacidades de ataque regional de Irán. Describen la cooperación de forma más vívida como «ojos y puño».

La flota satelital china, compuesta por más de 500 satélites operativos, tanto militares como civiles, pero de doble uso, constituye la columna vertebral de esta estructura de intercambio de inteligencia. Los datos obtenidos desde estas plataformas se transmiten a las estructuras de mando iraníes, lo que permite al régimen de Teherán supervisar el despliegue de las fuerzas armadas estadounidenses en el océano Índico, el golfo de Omán y el golfo Pérsico.

China proporcionó previamente a las fuerzas armadas iraníes acceso a su sistema de navegación por satélite BeiDou después de que Teherán abandonara el sistema GPS estadounidense. El GPS había resultado problemático, ya que, según informes, Estados Unidos lo interfirió con facilidad durante el conflicto iraní-israelí del año pasado, debilitando así la capacidad de defensa aérea de Irán.

Además, la marina del Ejército Popular de Liberación ha enviado al Golfo Pérsico los destructores Tipo 055 más potentes del mundo, junto con su buque espía más avanzado, el Liaowang-1. Este buque está equipado para vigilar satélites militares y rastrear lanzamientos de misiles, además de servir como centro móvil de comando y control para operaciones navales.

Los informes sobre su despliegue en aguas donde Estados Unidos ha reunido una importante flota de buques de guerra han alimentado la especulación de que el Liaowang-1 ha sido enviado para revisar los movimientos de la Marina estadounidense y otros buques occidentales, y para transmitir información de inteligencia a Irán. Por lo tanto, la presencia del buque en la región ha atraído especial atención.

Para Pekín, este apoyo se describe como una decisión estratégica calculada. Irán se considera un componente crucial de la Iniciativa de la Franja y la Ruta y, junto con Rusia, uno de los principales proveedores de energía de Pekín, lo que significa que China no puede permitir el colapso del régimen iraní ni que el país caiga bajo control occidental.

Martin Chomsky

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