La Marina francesa podría recibir el último de sus nuevos submarinos nucleares clase Barracuda antes de lo previsto.
La Marina francesa ha recibido la confirmación de que la última entrega de sus submarinos de ataque de propulsión nuclear clase Barracuda podría adelantarse un año.
De concretarse este ajuste, el sexto y último submarino entraría en servicio operativo en 2029 en lugar de 2030, lo que pone de relieve la notable eficiencia de producción lograda por Naval Group en sus instalaciones de Cherburgo.
El programa Barracuda, también conocido como clase Suffren, entró oficialmente en fase operativa en noviembre de 2020 con la entrega del submarino líder, el SNA Suffren. Diseñado para reemplazar a los antiguos submarinos de ataque clase Rubis, en servicio desde principios de la década de 1980, el programa representa la reestructuración más ambiciosa de la fuerza de submarinos de ataque franceses desde la Guerra Fría. Desde el principio, los planificadores navales franceses enfatizaron la necesidad de evitar deficiencias de capacidad a medida que los cascos más antiguos alcanzaban los límites de seguridad operativa.
La aceleración operativa ha avanzado a un ritmo constante y cada vez más seguro. El Suffren entró en servicio en junio de 2022 tras una extensa fase de pruebas de mar centrada en validar la discreción acústica y la integración del sistema de combate. Le siguieron el Duguay-Trouin, puesto en servicio en abril de 2024, y el Tourville, aceptado formalmente en servicio en julio de 2025 durante una ceremonia en Toulon a la que asistieron altos mandos políticos y militares. Con tres submarinos operativos, la Marina francesa ya ha completado la mitad de su flota de clase Barracuda prevista.
En diciembre de 2025 se alcanzó un hito industrial decisivo con la puesta en marcha del reactor nuclear del cuarto submarino De Grasse (S638), conocida como divergencia. Naval Group confirmó que la operación se llevó a cabo bajo la supervisión de la Comisión Francesa de Energía Atómica, con TechnicAtome a cargo del diseño y el rendimiento del reactor. La divergencia marca un punto de no retorno en el proceso de construcción, ya que el reactor permanece activo durante toda la vida útil del submarino, y suele indicar que la entrega está próxima.
Según las hipótesis de planificación revisadas que se debaten actualmente en el Ministerio de las Fuerzas Armadas de Francia, se prevé la entrega del De Grasse en 2026. Le seguirían el Rubis alrededor de 2028 y el Casabianca poco después, lo que podría permitir que los seis submarinos nucleares de la clase Suffren estén operativos antes de que finalice la década. Oficiales de la Marina han reconocido en privado que la mejora del flujo de producción en el astillero de Cherburgo de Naval Group y una coordinación más estrecha con la cadena de suministro de propulsión nuclear han sido factores decisivos para acortar el plazo.
La importancia política del programa Barracuda se puso de manifiesto en julio de 2025 durante la puesta en servicio del Tourville, cuando el ministro de las Fuerzas Armadas, Sébastien Lecornu, describió el submarino como un salto cualitativo en el poder naval francés. Destacó su amplia autonomía, afirmando que la plataforma puede desplegarse durante aproximadamente el doble de tiempo que los submarinos de la clase Rubis, un factor que refuerza directamente la capacidad de Francia para mantener una presencia persistente en los teatros de operaciones del Atlántico, el Mediterráneo y el Indopacífico.
Los submarinos de propulsión nuclear clase Barracuda combinan propulsión nuclear con automatización avanzada, lo que reduce significativamente la carga de trabajo de la tripulación y mejora el ritmo operativo sostenido. Los submarinos están equipados para llevar a cabo guerra antisubmarina y antisuperficie, recopilación de inteligencia e inserción de fuerzas especiales. También llevan el misil de crucero naval MdCN, lo que otorga a Francia capacidad de ataque convencional de largo alcance desde el fondo del mar, una característica que sitúa a la clase Suffren entre los submarinos de misiles no balísticos más capaces en servicio a nivel mundial.
Desde una perspectiva estratégica, la posibilidad de una finalización temprana refuerza la posición de Francia como principal potencia europea en materia de guerra submarina en un momento de renovada competencia entre grandes potencias y una intensificación de la disputa marítima. También proporciona una medida de seguridad mientras París planifica la retirada gradual de los últimos buques de la clase Rubis, cuya disponibilidad operativa se ha visto cada vez más limitada por su antigüedad.
De confirmarse, la entrega anticipada del último submarino de la clase Barracuda contrastaría con los retrasos que han afectado a muchos programas navales europeos en los últimos años. Para la Marina francesa, garantizaría la continuidad de una de sus capacidades más sensibles y estratégicamente decisivas, a la vez que reforzaría la credibilidad de Naval Group como contratista principal de plataformas complejas de propulsión nuclear.
Erwan Halna du Fretay


