Confusión y advertencias no atendidas precedieron al desastre de la fragata noruega.

La Marina Real de Noruega sufrió un golpe demoledor en las primeras horas de la mañana del sábado 10 de noviembre, cuando una de sus cinco fragatas de clase Nansen chocó con un petrolero completamente cargado de más de 10 veces su tamaño mientras volvía del ejercicio Trident Juncture de la OTAN.

La fragata Helge Ingstad perdió la dirección y se desvió a una velocidad de cinco nudos contra la costa rocosa cerca del puerto noruego de Sture, al norte de Bergen, evitando que el barco se hundiera en uno de los fiordos más profundos de Suecia, según informes de los medios locales. La tripulación de 137 personas se vio obligada a abandonar el barco. Ahora la fragata Helge Ingstad (F-313) descansa sobre su lado de estribor en tres puntos mientras que las tripulaciones se esfuerzan por asegurarla.

El desastre tiene consecuencias de gran alcance para la Armada de Noruega, que se enfrenta a la pérdida de uno de sus principales activos de combate.

Imagen de la fragata Helge Ingstad F-313 navegando por aguas próximas a la costa.

“Es un gran golpe para la marina noruega”, señala Sebastian Bruns, que dirige el Centro de Estrategia y Seguridad Marítima de la Universidad de Kiel en el norte de Alemania. La pérdida del barco de 400 millones de dólares, que parecía probable, deja a la Marina de Noruega con un recorte del 20 por ciento en su clase de barco más avanzado, añade Burns.

La situación se vuelve más dolorosa a medida que aumenta la evidencia de que a la fragata se le advirtió repetidamente que cambiara el rumbo antes de la colisión y ésta no tomó medidas correctivas para evitar el choque.

Los medios locales informaron que el petrolero de bandera de Malta, Sola TS, identificó a la F-313 y trató de evitar el desastre. Los informes que se van conociendo revelan que el puente de mando de la fragata no tenía un conocimiento claro de la imagen de la superficie en la que estaba navegando.

El desastre se desarrolló rápidamente, con la Helge Ingstad navegando por el canal de entrada a 17 nudos y el pesado petrolero Sola TS navegando a 7 nudos.

Petrolero de bandera maltesa SOLA TS de 113.000 toneladas de desplazamiento.

El tanque petrolero advirtió varias veces a la Estación Central en tierra del peligro que se presentaba, según el periódico noruego Verdens Gang. Las respuestas de la fragata parecen confusas, diciendo en un momento dado que si cambiaban el rumbo les llevaría demasiado cerca de la costa, lo que llevó al petrolero  a responder que tenían que hacer algo o que la colisión sería inevitable.

Contribuyendo a la confusión, la fragata parece haber estado durante el tránsito con su Sistema de Identificación Automático apagado. Esto parece haber retrasado el reconocimiento por parte del Control Central en tierra, y de otros barcos próximos en la zona, del área en la que estaba la Helge Ingstad sin saber que se dirigía hacia el peligro, según indica el periódico noruego Verdens Gang.

El hecho de que el Sistema de Identificación Automático de la fragata estuviese apagado recuerda la colisión del destructor estadounidense USS Fitzgerald en junio de 2017 contra el carguero filipino Crytal ACX. El Fitzgerald inadvertidamente cruzó un canal de salida con su AIS apagado, motivo que la Armada de EE.UU. encontró como un factor que contribuyó a la colisión.

El ejército noruego se ha negado repetidamente a comentar la secuencia de los hechos, citando una investigación en curso de un panel de investigación de accidentes.

Si bien aún se desconocen los detalles de la colisión, la magnitud de los daños en la fragata parecía coincidir con la gran diferencia de tamaño entre el petrolero y el buque de guerra, señalaron varios expertos europeos en el tema.

Según el servicio online más popular de seguimiento de barcos, Marine Traffic, el tanquero Sola TS, cuando transporta su carga completa de petróleo crudo, tiene un desplazamiento de aproximadamente 113.000 toneladas, más que un portaaviones estadounidense, e incluso cuando está vacío desplaza (pesa) 10 veces más que la fragata Helge Ingstad.

Los buques de guerra típicamente están construidos de metal más delgado que los buques de trabajo comerciales porque necesitan más velocidad y maniobrabilidad en el combate.

Eso podría tener algo que ver con la tendencia de hace años de algunas armadas europeas de adaptar los diseños de los barcos y los procedimientos de la tripulación a las llamadas operaciones de baja intensidad, que incluyen combatir a piratas y contrabandistas, y el rescate de migrantes en peligro en el mar.

La tripulación de la fragata y otros cuerpos de la Armada están en proceso de asegurar el barco con cables a la costa, y una vez que estén seguros de que el barco no se desviará ni se hundirá, la Marina podrá llevar a su gente a bordo para retirar los sistemas militares más delicados, según el periódico noruego Aftenposten.

La fragata esta siendo sujetada con cables para evitar su hundimiento.

El plan en su estado actual será ver si se puede sellar el agujero y desaguar los espacios, después el barco será elevado a una barcaza y llevado a la base de la Armada noruega en Haakonsvern. El resto de las armas de la nave serán descargadas una vez que esté a salvo en una barcaza, dijo la Marina al diario Aftenposten.

Mientras tanto, el petrolero Sola TS fue autorizado a abandonar las aguas de Noruega después de ser interrogado su capitán por la policía y los investigadores noruegos.

El domingo 11 de noviembre, el Sola TS se encontraba en aguas de soberanía británica, según informó el Aftenposten.

Defense News

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