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Airbus prueba el dron interceptor Bird of Prey, diseñado para derrotar enjambres de drones

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Airbus ha llevado a cabo el primer vuelo de demostración exitoso de su dron interceptor ‘Bird of Prey’ (Ave de Presa), ofreciendo una muestra de cómo los ejércitos podrían comenzar a abordar la creciente amenaza que representan los drones de ataque unidireccionales.

La prueba, realizada en una zona de entrenamiento militar en el norte de Alemania, consistió en que el sistema no tripulado buscara, detectara y clasificara de forma autónoma un dron kamikaze antes de atacarlo con un misil aire-aire ligero.

Se trata de una secuencia que, hasta hace poco, habría requerido una cadena mucho más compleja y costosa de sensores, operadores y armas.

En cambio, Airbus apuesta por algo más sencillo: un dron relativamente pequeño, que transporte interceptores de bajo coste y que opere como parte de una red de defensa aérea más amplia.

El ritmo de desarrollo es notable. El primer vuelo de demostración tuvo lugar tan solo nueve meses después del inicio del proyecto, un plazo que refleja tanto la urgencia como un cambio en la forma en que se desarrollan este tipo de sistemas.

Se prevén nuevas pruebas en 2026, incluyendo ensayos con ojivas reales, a medida que Airbus y sus socios avanzan hacia el despliegue operativo.

La coincidencia de fechas no es casual. Desde Ucrania hasta Oriente Medio, los drones de ataque de bajo coste han transformado la economía de la defensa aérea.

Los sistemas que cuestan unos pocos miles de dólares construir han obligado a los ejércitos a responder con interceptores que a menudo son muchísimo más caros.

“En el contexto geopolítico y militar actual, la defensa contra los drones kamikaze es una prioridad táctica que debe abordarse con urgencia”, declaró Mike Schoellhorn, director ejecutivo de Airbus Defence and Space.

Su argumento refleja un consenso cada vez mayor. El desafío ya no radica solo en la detección, sino también en el coste. Cualquier solución viable debe ser capaz de contrarrestar ataques masivos sin agotar los recursos.

Airbus cree que la clave está en combinar autonomía, escala y asequibilidad.

El Ave de Presa en sí no es una plataforma grande ni compleja. Basado en un dron Do-DT25 modificado, el prototipo utilizado en la demostración tiene una envergadura de 2,5 metros y un peso máximo al despegue de 160 kilogramos. Lo que lo distingue es su función.

Dron dos

En lugar de funcionar como plataforma de vigilancia o ataque, está diseñado específicamente como interceptor. En la prueba reciente, operó de forma autónoma, identificando un objetivo antes de disparar un misil Mark I desarrollado por Frankenburg Technologies.

El misil es pequeño, mide tan solo 65 centímetros de largo y pesa menos de 2 kilogramos, pero está diseñado para un propósito específico. Con un alcance de hasta 1,5 kilómetros y una ojiva de fragmentación, está pensado para neutralizar drones a corta distancia sin necesidad de sistemas más grandes y costosos.

El prototipo transporta cuatro misiles, mientras que se espera que la versión operativa transporte hasta ocho, lo que le permitirá atacar múltiples objetivos durante una sola misión.

Si bien la plataforma en sí es modesta, la filosofía que la sustenta no lo es.

«Este es un paso decisivo para la defensa aérea moderna», declaró Kusti Salm, director ejecutivo de Frankenburg Technologies. «Marca la primera integración de una nueva clase de misiles interceptores de bajo coste y fabricación en masa en un dron».

Según él, esa combinación crea una curva de costes completamente diferente.

La idea es sencilla. En lugar de depender de interceptores de alta gama para neutralizar amenazas de bajo coste, las fuerzas armadas podrían desplegar enjambres de sistemas relativamente económicos que sean reutilizables y escalables.

En términos prácticos, significa pasar de un modelo en el que cada intervención es costosa a uno en el que se pueden neutralizar múltiples amenazas a una fracción del precio.

El dron Airbus Bird of Prey se integra en las modernas redes de defensa aérea.

El Ave de Presa no está diseñada para funcionar de forma aislada.

Airbus ha diseñado el sistema para que se integre en su Sistema Integrado de Gestión de Batalla, lo que le permite funcionar como parte de una arquitectura de defensa aérea por capas. En ese sentido, se convierte en un nodo más de una red que incluye sensores, sistemas de mando y otros interceptores.

Schoellhorn describió esa integración como un multiplicador de fuerza, sugiriendo que el valor del sistema reside no solo en su capacidad individual, sino en cómo encaja en un marco defensivo más amplio.

Esa compatibilidad podría resultar crucial para los operadores de la OTAN. La capacidad de integrarse en las estructuras de mando y control existentes reduce las barreras para su adopción y permite que el sistema complemente, en lugar de reemplazar, los recursos actuales.

Por ahora, el Ave de Presa sigue siendo un prototipo. Pero este interceptor autónomo de bajo costo podría solucionar un problema que se está agravando.

En ese sentido, el primer vuelo de la aeronave no se trata tanto de una simple prueba, sino más bien de una línea de actuación.

Jay Menon


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