Serbia transforma sus MiG-29 en cazas híbridos con sistemas de armas rusos, chinos y franceses
La Fuerza Aérea Serbia ha presentado oficialmente la configuración más avanzada hasta la fecha de sus cazas MiG-29 modernizados, confirmando una inusual integración de tecnologías rusas, chinas y francesas en una única plataforma de combate. Esta mejora optimiza significativamente la superioridad aérea, la precisión de ataque y las capacidades de guerra electrónica de la aeronave, extendiendo su vida útil hasta la entrada en servicio de los nuevos cazas Dassault Rafale.
La presentación tuvo lugar en la base aérea «Coronel-Pilot Milenko Pavlovic», en las afueras de Belgrado, durante una demostración que puso de relieve la estrategia de Serbia de diversificar sus proveedores de equipamiento militar. En lugar de depender exclusivamente de Rusia, el proveedor tradicional de los MiG-29, el país ha comenzado a incorporar tecnologías desarrolladas en China y Francia, creando una de las configuraciones más singulares de la aviación militar contemporánea.

Aunque se basa en un diseño concebido en la década de 1970 por la entonces Unión Soviética, el MiG-29SM+ serbio ha sufrido profundas modificaciones en sus sensores, aviónica y sistemas de misión. Entre las principales mejoras destaca la instalación del radar N019M1, que combina componentes modernizados del radar original con tecnologías derivadas del Zhuk, utilizado en versiones más recientes del Fulcrum.
El nuevo sistema aumenta significativamente el alcance de detección, permite el seguimiento simultáneo de múltiples objetivos y mejora el rendimiento en combate más allá del alcance visual (BVR).
La capacidad de supervivencia de la aeronave también mejoró con la sustitución del antiguo receptor de alerta de radar SPO-15 por el moderno sistema L-150 «Pastel». Además de alertar sobre emisiones enemigas, el equipo proporciona datos para el uso de misiles antirradiación, lo que permite al caza realizar misiones de supresión de defensas aéreas enemigas (SEAD).
Como complemento a este conjunto, la aeronave puede operar el pod de guerra electrónica MSP-418K, equipado con tecnología de memoria de radiofrecuencia digital (DRFM), capaz de engañar a los radares enemigos mediante la generación de falsos ecos.
El arsenal ruso sigue siendo la base del poder ofensivo del MiG-29SM+. Durante la presentación, se mostraron los misiles aire-aire R-77, equipados con radar activo y diseñados para el combate a media distancia; el R-27ER1, para interceptaciones a larga distancia; y el ágil R-73, para el combate a corta distancia.
En misiones de ataque a tierra, la aeronave puede emplear misiles Kh-29TE, misiles antirradiación Kh-31P, bombas guiadas KAB-500Kr, bombas perforantes BETAB-500 y lanzacohetes B-8M1 con cohetes S-8.

Sin embargo, el aspecto más destacable de la modernización es la incorporación de armamento chino. Por primera vez, un país europeo ha confirmado la integración del misil supersónico CM-400AKG en un avión de combate. Desarrollado por la Corporación China de Ciencia e Industria Aeroespacial (CASIC), este misil está diseñado para destruir objetivos de alto valor, como centros de mando, buques de guerra e instalaciones fuertemente protegidas.

Según la versión utilizada, el CM-400AKG puede alcanzar velocidades superiores a Mach 4.5 durante la fase terminal del vuelo y tiene un alcance estimado de entre 250 y 400 kilómetros. Su trayectoria semibalística y su alta velocidad dificultan considerablemente su interceptación por parte de los sistemas de defensa aérea modernos, lo que lo convierte en un arma estratégica para ataques de precisión de largo alcance.
Los MiG-29 serbios también comenzaron a operar bombas planeadoras chinas LS-6-500, equipadas con navegación inercial y guiado satelital Beidou y GPS. Estas municiones permiten ataques de alta precisión contra objetivos a decenas de kilómetros de distancia, manteniendo a la aeronave fuera del alcance de muchos sistemas antiaéreos de corto alcance.

La integración entre un avión de combate soviético y armamento chino requirió soluciones de ingeniería poco convencionales. En lugar de modificar profundamente la computadora de misión de la aeronave, se desarrolló un pilón inteligente capaz de comunicarse entre el avión y las armas. El sistema recibe los parámetros de la misión a través de una tableta instalada en la cabina y transmite automáticamente la información al misil antes del lanzamiento, lo que reduce costes y simplifica futuras integraciones.
Curiosamente, uno de los componentes más importantes de la modernización provino de Francia. Serbia eligió el sistema de identificación amigo-enemigo (IFF) TSX 2500 «Blue Gate», fabricado por Thales. Compatible con los estándares utilizados por varios países de la OTAN, el equipo reduce el riesgo de fuego amigo y mejora la interoperabilidad en operaciones conjuntas, incluso cuando se instala en una aeronave equipada principalmente con sistemas rusos.

Esta combinación de tecnologías ilustra la política exterior adoptada por Belgrado en los últimos años. Si bien Serbia es candidata a ingresar en la Unión Europea y participa en programas de cooperación con la OTAN, el país mantiene estrechas relaciones militares con Moscú y ha fortalecido significativamente su alianza estratégica con Pekín. En los últimos años, el gobierno serbio ha adquirido sistemas antiaéreos chinos FK-3, drones CH-92A, radares franceses, helicópteros rusos Mi-35 y diversos equipos de diferentes proveedores.
La modernización de la flota se está llevando a cabo mientras Serbia prepara la mayor renovación de su aviación de combate desde la disolución de la antigua Yugoslavia. En agosto de 2024, el gobierno firmó un contrato por un valor aproximado de 2700 millones de euros para la adquisición de 12 cazas Dassault Rafale, que incluye entrenamiento, armamento, motores de repuesto y apoyo logístico. Las primeras entregas están previstas para 2028.

Hasta que el Rafale asuma plenamente la misión de defensa aérea, el MiG-29SM+ seguirá siendo la columna vertebral de la aviación de combate serbia. La combinación de radares modernizados, guerra electrónica avanzada, armamento ruso de última generación, misiles chinos de largo alcance y sistemas de identificación franceses convierte a estos aviones en una de las versiones más capaces del Fulcrum aún en servicio en el mundo, demostrando cómo un diseño concebido hace casi cinco décadas sigue vigente gracias a la integración de tecnologías de diferentes sectores de la industria de defensa global.
Fernando Valduga







