Francia adapta drones MQ-9 Reaper y helicópteros para contrarrestar drones de ataque de largo alcance baratos
La Fuerza Aérea y Espacial francesa ha encontrado una nueva función para sus vehículos aéreos no tripulados MQ-9 Reaper, adaptándolos para contrarrestar drones de ataque hostiles. El diario francés Le Monde informó el 30 de junio sobre esta medida, cuyo objetivo es subsanar una deficiencia en la defensa contra drones de largo alcance y bajo coste.
La decisión responde a la creciente amenaza que representan sistemas como la familia de drones Shahed de Irán. Estas armas han desempeñado un papel importante en conflictos armados recientes y también se consideran una amenaza para los estados del Golfo aliados de Francia.
Los vehículos aéreos no tripulados Reaper franceses, adquiridos a Estados Unidos, se habían utilizado anteriormente principalmente para reconocimiento y ataques contra objetivos terrestres. Demostraron su eficacia durante las operaciones contra grupos yihadistas en la región del Sahel.
Ahora, a estas aeronaves se les ha encomendado una nueva misión: interceptar y destruir vehículos aéreos no tripulados enemigos. Esta nueva función refleja los esfuerzos por aprovechar al máximo los sistemas ya en servicio, dado que la naturaleza de los conflictos modernos cambia rápidamente.
La nueva configuración se probó por primera vez a principios de abril de 2026 frente a la costa de la isla de Levant, en el departamento de Var. Posteriormente, se presentó a los medios de comunicación el 12 de junio en la base aérea Cognac 709, donde están estacionados los 12 drones MQ-9 Reaper de Francia.
El sistema se basa en un uso inusual de armas ya existentes. El misil guiado antitanque AGM-114 Hellfire, diseñado originalmente para atacar objetivos terrestres, se utilizó como arma contra objetivos aéreos.
Según el ejército francés, el desarrollo de la nueva configuración solo llevó tres meses. Tanto el Reaper como el misil Hellfire fueron diseñados para misiones de ataque terrestre, pero su rápida adaptación demuestra la presión por responder con celeridad a las amenazas emergentes.
Según las fuerzas aéreas francesas, el Reaper está diseñado para complementar los sistemas terrestres, los aviones de combate y los helicópteros en la lucha contra drones a baja y media altitud. Entre sus ventajas destacan sus potentes sensores para detectar amenazas en tierra y en el aire, así como su gran autonomía para patrullar zonas designadas.
La aeronave es controlada desde tierra por una tripulación de cuatro personas. La tripulación está compuesta por un piloto, un operador de sensores, un oficial de inteligencia y un analista de imágenes.
Francia también ha probado helicópteros en la lucha contra drones. El 2 de junio de 2026, la Fuerza Aérea y Espacial francesa realizó sus primeros experimentos con helicópteros Fennec y Caracal que operaban desde la base aérea de Cazaux 120.
Durante esas pruebas, se ensayaron diferentes armas y sistemas de observación asociados en ambos tipos de helicópteros. El Caracal estaba equipado con una ametralladora MAG58 de 7,62 mm, que se ha utilizado en la aeronave durante más de 20 años, así como con la ametralladora pesada M3M de 12,7 mm, de uso más reciente.
Tras detectar el objetivo mediante imágenes térmicas con una cámara EOS, la tripulación del Caracal interceptó y neutralizó dos drones objetivo de la clase Shahed. Los objetivos fueron atacados con armas ligeras montadas en las puertas.
El helicóptero ligero Fennec utilizaba una combinación de un cabezal de observación electroóptica Trakka y un cañón fijo de 20 mm montado en un pilón del fuselaje. Las pruebas demostraron cómo se pueden adaptar las armas y los sensores de helicópteros existentes para misiones antidrones.
La experiencia de la guerra en Ucrania y los recientes combates en Oriente Medio, incluidos los enfrentamientos con Irán, han confirmado el impacto de los ataques masivos con drones de ataque de bajo coste. Dichos ataques pueden sobrecargar los sistemas de defensa aérea tradicionales.
La iniciativa francesa forma parte de una búsqueda más amplia de métodos relativamente económicos y de rápida implementación para contrarrestar esta amenaza. Estas soluciones se consideran medidas provisionales hasta que entre en servicio un número suficiente de sistemas antidrones especializados.







