Indonesia condiciona la compra del KAAN turco a la eliminación completa de los componentes bajo control de EE.UU.
Indonesia ha dejado claro que sólo procederá a la adquisición del avión de combate de quinta generación KAAN desarrollado en Turquía si el avión está completamente libre de componentes sujetos al régimen de control de exportaciones estadounidense conocido como ITAR.
El requisito refleja la estrategia de Yakarta de garantizar la autonomía operativa y la libertad política en el uso de sus recursos militares, evitando restricciones externas que puedan limitar el despliegue, las futuras modernizaciones o la transferencia de tecnología.
ITAR, abreviatura de Reglamento sobre el Tráfico Internacional de Armas, es un conjunto de normas estadounidenses que regulan la exportación de equipos y tecnologías de defensa, incluyendo productos fabricados fuera del país que incorporan componentes, software o conocimientos técnicos de origen estadounidense. En la práctica, esto significa que incluso los sistemas desarrollados por terceros pueden estar sujetos a la autorización de Washington para su venta, reexportación o modificación, algo que varios países consideran un factor de riesgo estratégico. Indonesia se ha enfrentado a este tipo de limitación en el pasado, lo que explica la cautela adoptada ahora.

El programa KAAN, oficialmente llamado Avión de Combate Nacional, es el principal proyecto de aviones de combate de próxima generación de Turquía y ha sido presentado por Ankara como una alternativa competitiva en el mercado internacional, especialmente para los países que buscan reducir su dependencia de los proveedores tradicionales.
En 2025, Turquía e Indonesia anunciaron un acuerdo marco valorado en aproximadamente 15.000 millones de dólares para la posible exportación del avión, allanando el camino para una cooperación industrial a gran escala que incluye, además de adquisiciones, participación local y transferencia de tecnología.
Según declaraciones del director ejecutivo de Turkish Aerospace Industries, Mehmet Demiroglu, el proceso de venta de KAAN a Indonesia se estructuró en tres fases. La primera ya se ha formalizado en el acuerdo marco, mientras que las siguientes fases están previstas para firmarse a lo largo de 2026, lo que permitiría que el programa alcance su plena escala industrial y operativa.
Sin embargo, Demiroglu también confirmó que Yakarta solicitó explícitamente una versión totalmente “libre de ITAR” del avión de combate y está dispuesta a esperar hasta que esa configuración esté disponible antes de completar la adquisición.
Desde un punto de vista técnico, el principal reto para cumplir este requisito reside en la propulsión. Los prototipos iniciales del KAAN utilizan motores F110 de fabricación estadounidense, producidos por General Electric, lo que automáticamente somete a la aeronave a la normativa ITAR. Turquía, a su vez, trabaja en el desarrollo de un motor de producción nacional para sustituir los motores extranjeros en futuras versiones del caza.
Las autoridades turcas indican que este motor es visto como un elemento clave no sólo para la soberanía tecnológica del país, sino también para la viabilidad de exportar KAAN a clientes sensibles a las restricciones impuestas por Estados Unidos.
Ankara ha acelerado las inversiones en motores de aeronaves y otros sistemas críticos, como aviónica, sensores y software de misión, precisamente para reducir la presencia de componentes extranjeros sujetos a control externo. Si Turquía logra entregar una versión del KAAN completamente libre de ITAR, el avión de combate podría resultar especialmente atractivo para países de Asia, Oriente Medio y África que buscan aeronaves avanzadas sin las restricciones políticas asociadas a las grandes potencias.
En el caso de Indonesia, el requisito va más allá de una simple cláusula contractual y está vinculado a una visión a largo plazo para su fuerza aérea. Yakarta busca no solo adquirir una aeronave de alto rendimiento, sino también garantizar acceso sin restricciones al mantenimiento, las actualizaciones y las posibles adaptaciones futuras, sin depender de autorizaciones de terceros.

Este enfoque se alinea con la política de Indonesia de diversificar proveedores y fortalecer la industria de defensa local, reduciendo las vulnerabilidades estratégicas en un entorno regional cada vez más complejo.
Mientras continúan las negociaciones, el cronograma del KAAN y el progreso del motor turco serán factores decisivos para el resultado del acuerdo. Hasta que se demuestre que no se dispone de una configuración conforme a ITAR, Indonesia indica que prefiere esperar, a pesar de su interés estratégico e industrial en el programa.
Para Turquía, satisfacer esta demanda no sólo podría desbloquear el contrato indonesio, sino también posicionar al KAAN como uno de los pocos aviones de combate de próxima generación en el mercado internacional con verdadera independencia tecnológica, ampliando significativamente su potencial de exportación e influencia geopolítica.
Fernando Valduga


