ITE culmina la puesta en marcha de dos nuevas plantas desaladoras en el portaeronaves Juan Carlos I
Integración Tecnológica Empresarial (ITE) refuerza sus capacidades en sostenimiento naval con la instalación de dos nuevos equipos de ósmosis inversa de alta producción diseñados específicamente para entornos militares, en una actividad gestionada por Navantia desde su centro de Cádiz.
El área de Proyectos Especiales de Armada de la unidad de Defensa de ITE ha culminado con éxito la puesta en marcha de una nueva planta desaladora a bordo del portaviones Juan Carlos I (L-61), una de las plataformas navales más estratégicas de la Armada Española.
La actuación ha consistido en la sustitución de dos equipos de producción de agua dulce, debido a la obsolescencia de los sistemas anteriores, en una intervención de alta complejidad técnica desarrollada entre las instalaciones de Madrid, Cádiz y la Base Naval de Rota. El proyecto supone un nuevo hito para las capacidades industriales y de ingeniería de ITE en el ámbito naval y de defensa.
Una infraestructura crítica para la operatividad del buque
En un buque militar la disponibilidad de agua dulce no solo es una necesidad logística, sino un elemento crítico para la operatividad diaria. “La nueva planta de ósmosis inversa instalada a bordo permitirá abastecer múltiples sistemas esenciales del buque, desde cocinas y consumo humano hasta sistemas de refrigeración, fontanería, limpiezas técnicas y baldeo”, señala Luis Sánchez, director de la unidad de Proyectos Especiales de Armada en ITE.
El modelo instalado, denominado ITE75FSS, ha sido diseñado específicamente para operar en entornos navales exigentes. Entre sus principales características destaca su diseño con estándar de choque MIL-STD, un sistema sobredimensionado para operar incluso en aguas extremadamente frías y una arquitectura libre de elementos plásticos, reforzando así su fiabilidad y durabilidad en operaciones militares. Cada planta cuenta con una capacidad de producción de 75 metros cúbicos/día de agua dulce.
Ingeniería naval de alta complejidad
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto ha sido la complejidad técnica asociada a su montaje a bordo. Los equipos fueron fabricados en las instalaciones de Integración Tecnológica Empresarial en El Puerto de Santa María (Cádiz) y sometidos posteriormente a sus correspondientes pruebas de certificación. Durante el proceso se validaron todos los hitos clave del programa, incluidas las pruebas en fábrica de este sistema que cuenta con la mayor capacidad de producción de agua dulce actualmente operativo en la Armada Española.
La integración final en el buque requirió de un trabajo altamente especializado por parte de los operarios que componen el equipo técnico de ITE en Cádiz, coordinado por Reyes GarcíaRomeral, junto con la participación del equipo de ingeniería de Luis Sánchez, Ana Colón de Carvajal y César Ortega.
La operación implicó el desmontaje completo de los equipos en subconjuntos para permitir así su introducción e instalación en la cámara de máquinas sin necesidad de realizar modificaciones estructurales en el buque”, explica Luis Sánchez, quien añade que “todo fue posible gracias a la excelente coordinación entre un equipo humano altamente cualificado y los especialistas navales de ITE en Cádiz, que poseen elevada experiencia en esta clase de trabajos”.
Experiencia y capacidad al servicio de la Defensa
Para ITE, participar en un proyecto dentro del Juan Carlos I (L-61) representa un importante reconocimiento a sus capacidades técnicas en sostenimiento naval y sistemas embarcados, porque “supone participar en la mayor plataforma naval de España, por lo que es un reto y un orgullo para todo el equipo”, subraya Sánchez.
La actuación se enmarca en las capacidades habituales que desarrolla el área de Armada de la compañía, especializada en sostenimiento, ingeniería e integración de sistemas para plataformas navales. Además, el proyecto ha permitido poner en valor la experiencia acumulada por el equipo de ITE, durante más de tres décadas, en el diseño y fabricación de sistemas de ósmosis inversa de alta fiabilidad y bajo mantenimiento preventivo.
Un despliegue ejecutado en tiempo récord
Uno de los momentos más exigentes del proyecto llegó durante las pruebas finales a bordo. El calendario operativo del buque obligaba a realizar todas las validaciones en un margen de tiempo extremadamente reducido antes de una misión inmediata del portaeronaves. Pese a ello, la batería completa de pruebas pudo ejecutarse en una sola jornada con un resultado satisfactorio del 100%, un hito que el equipo recuerda como uno de los momentos de mayor satisfacción profesional del proyecto.
La culminación de esta actuación refuerza el posicionamiento de ITE como socio tecnológico e industrial de referencia en el ámbito de defensa y sostenimiento naval, aportando soluciones críticas para plataformas estratégicas de la Armada Española. “Este proyecto resume perfectamente lo que somos capaces de aportar: capacidad, solución y entusiasmo”, concluye Luis Sánchez.







