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¿Cuántos cazas J-20 Mighty Dragon tiene realmente China?

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Los misteriosos aviones de combate de nueva generación de China han acaparado los titulares desde que se presentaron dos diseños de sexta generación a finales de 2024. Si bien es comprensible que estos aviones llamen la atención, el caza más importante de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (PLAAF) es, sin duda, el Chengdu J-20 Mighty Dragon.

El J-20 no solo ofrece un nivel de capacidad del que carecía la PLAAF, sino que además se está desplegando en cantidades extraordinariamente elevadas. Esto subraya la capacidad de China para producir en masa incluso las armas más avanzadas de su arsenal. La cantidad de J-20 que salen actualmente de la línea de producción también pone de manifiesto el ritmo de la transformación de la PLAAF y plantea la incógnita de cuántos Mighty Dragons se han desplegado ya.

La aparición de nuevos diseños de aviones de combate chinos, incluido el caza furtivo de peso medio J-35 en versiones naval y terrestre, implica que el J-20 ya no está bajo un escrutinio público tan intenso. Esto contrasta con la situación de 2021, cuando TWZ publicó un análisis del programa con motivo del décimo aniversario de su primer vuelo.

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Un caza J-20 realizó una exhibición durante el Salón Aeronáutico de Changchun el 23 de septiembre de 2025 en Changchun, provincia de Jilin, China.

En aquel momento, se afirmó que el J-20 era, “sin duda, el principal foco de atención mundial en lo que respecta al desarrollo de aeronaves militares chinas. Dentro de la República Popular China, el avión conocido como el Poderoso Dragón se ha convertido también en un símbolo del sector de defensa de alta tecnología, en rápido crecimiento, del país y de sus industrias aeronáuticas asociadas”.

Cabe recordar que, cuando el J-20 apareció por primera vez en la pista de la extensa planta de fabricación de Chengdu a finales de 2010, algunos observadores occidentales lo consideraron, en el mejor de los casos, un demostrador tecnológico, y no el primer caza furtivo a gran escala del país. Una cosa es volar un impresionante avión experimental construido a mano, y otra muy distinta es producir un caza avanzado de forma fiable y en grandes cantidades, especialmente uno que incorpore tecnologías furtivas, cuya fabricación es notoriamente compleja.

Sin embargo, tras algunos ajustes de diseño, el J-20 entró en servicio a finales de 2016, convirtiéndose en el tercer caza furtivo en entrar en servicio en todo el mundo.

Desde entonces, el J-20 ha seguido mejorando y han surgido nuevas variantes. Quizás el avance más significativo para este avión ha sido la incorporación de un motor de fabricación nacional a la versión de producción en serie, sustituyendo así los motores rusos anteriores. También ha aparecido una versión biplaza, una novedad notable para un caza de quinta generación. Asimismo, se ha introducido progresivamente armamento más avanzado —y en mayor cantidad— y aviónica mejorada.

Sin embargo, lo más importante ha sido el aumento del ritmo de producción del avión Chengdu, lo que ha llevado a su proliferación en todas las unidades de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (PLAAF).

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Fotograma de un vídeo oficial del EPL que muestra un J-20 con sus novedosas bahías de armas laterales abiertas, donde se aprecian dos misiles aire-aire de corto alcance PL-10.

A finales de 2019, casi una década después de la aparición del J-20, fuentes occidentales estimaron que se habían fabricado alrededor de 50 unidades, cifra que probablemente incluía también prototipos de preproducción. Al mismo tiempo, informes chinos no confirmados sugerían una capacidad de producción de 48 aeronaves anuales, pero no existía ninguna prueba pública de que se hubiera alcanzado esa cifra.

A finales de 2022, medios de defensa occidentales informaron que la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (PLAAF) había recibido al menos 200 J-20, cifra basada principalmente en un estudio de los números de construcción observados en los aviones y equivalente a cuatro lotes de producción. Al mismo tiempo, se decía que más de 240 ejemplares del avión de combate polivalente J-16, un desarrollo chino de la familia Flanker de dos plazas, estaban en servicio, lo que equivalía a 11 lotes. También en producción, el número de J-10C en servicio era algo menor, pero la flota también se vio reforzada por versiones más antiguas, los J-10A/B.

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Un avión cisterna YY-20 reabastece simultáneamente de combustible a cazas J-16 y J-20.

En su evaluación del programa de modernización de la PLAAF a principios de 2023, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), un centro de estudios británico, se mostró algo más cauto, contabilizando una flota de primera línea de al menos 150 J-20. Sin embargo, el IISS señaló que se proyectaba que la flota superaría en número a los F-22 Raptor de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos para finales de ese mismo año, gracias a una tasa de producción anual que «probablemente se había duplicado» en los tres años anteriores.

En cuanto al F-22, la Fuerza Aérea de EE. UU. cuenta actualmente con 185 unidades, pero solo 143 están destinadas al combate, mientras que el resto se utiliza para entrenamiento, pruebas y evaluación. Además, una parte importante de la flota suele estar fuera de servicio por mantenimiento.

A mediados de 2024, Janes presentó un análisis detallado de la operacionalización del programa J-20. Este análisis concluyó que, en un período de más de 11 meses a partir de julio de 2023, la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación (PLAAF) había incorporado más de 70 J-20, para un total aproximado de 195 aeronaves. Mediante imágenes satelitales, se determinó que, a mayo de 2024, la PLAAF operaba 12 brigadas aéreas con J-20, de las cuales tres estaban completamente equipadas con este modelo.

Cabe destacar que también se confirmó que los cinco Comandos de Teatro —comandos militares conjuntos organizados geográficamente— habían incorporado el J-20.

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Un J-20S biplaza (arriba), un J-20A (abajo a la izquierda) y un J-20 (abajo a la derecha)

De cara a 2025, parecía que la producción total del J-20 había alcanzado rápidamente la cifra de 300 unidades.

En otoño de ese año, Andreas Rupprecht, un veterano observador militar chino y colaborador de este sitio web, identificó un J-20 con un número de serie que indicaba que se trataba del fuselaje número 300, del décimo lote de producción.

Mientras tanto, el Royal United Services Institute (RUSI), un centro de estudios con sede en el Reino Unido, estimó que, para finales de 2025, la producción del J-20 probablemente alcanzaría los 120 aviones anuales, y que alrededor de 300 estarían en servicio en al menos 13 regimientos de la PLAAF. «Es probable que la producción total sea mayor», explicó el RUSI en un informe sobre el tema, «ya que un número significativo de cazas recién fabricados aún estará pendiente de entrega a las unidades».

Según esta tendencia, RUSI sugirió en su informe de principios de este año que, para 2030, alrededor de 1000 J-20 de todas las versiones (además de unos 900 J-16) estarán en servicio en la PLAAF. «También se observa una clara tendencia hacia los cazas pesados ​​en general, con el uso de J-16 y J-20 para reequipar unidades que anteriormente operaban no solo cazas pesados ​​J-11 y Su-27/30 Flanker, sino también algunos cazas ligeros J-7 y medianos J-8 », agregó el informe.

Rupprecht declaró a TWZ que confía en que, a mediados de 2026, probablemente se hayan entregado alrededor de 500 J-20. Esta teoría se ve reforzada por la presencia de estos aviones en 14 unidades de primera línea de la PLAAF y en otras tres bases de entrenamiento y pruebas de vuelo (FTTB), que operan flotas mixtas. De las 14 unidades de primera línea, cuatro parecen haber incorporado la versión mejorada J-20A, reemplazando a los J-20 de producción inicial.

En términos militares, la cantidad tiene una calidad propia, y si las estimaciones de producción actuales son siquiera aproximadas, el programa J-20 ha entrado en una fase en la que la capacidad de fabricación es tan estratégicamente importante como la tecnología furtiva y el rendimiento del caza.

Thomas Newdick


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10 comentarios en «¿Cuántos cazas J-20 Mighty Dragon tiene realmente China?»

  • Para 2030 China va a tener mas cazas que la comunidad Europea… Que peligro esa expansión

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  • La mejor forma de enfrentar a China, es dejar de comprar productos chinos.

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    • Esa es la solución pero vamos llegando tarde,están comprando media Europa empezando por la automoción

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    • Y quién lo va a hacer? Por orden de quién? Estamos inmersos en un mundo capitalista, globalizado, todos son interdependientes. Conozco gente que fabricaba productos de iluminación acá, desde antes de la globalización; más tarde, en los albores del S. XXI viajaron a China para importar los directamente; y luego, los fabrican en China, con sus propias especificaciones, más productos novedosos cada cierto tiempo, a una fracción de lo que saldría hacerlos nuevamente en el país y se evitan un montón de problemas sindicales y no podían con los sindicatos de la industria.
      Antes, tenían una empresa que apenas se sostenía, con los vaivenes de nuestra economía, ahora tiene una empresa con filiales en todo el país y varios paises sudamericanos… Así como este ejemplo hay miles en todo el mundo… Vuelvo a preguntar, quién va a dejar de comprarle a China?

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      • USA no puede desengancharse de China, ¿como lo vamos hacer los europeos?
        Cada F-35 lleva unos 400 kilos de tierras raras y ¿quien domina las tierras raras?.

        En muchas ocasiones, creo USA y China estan jugando con el resto del países, especialmente Europa, con un enfrentamiento publico y un entendimiento privado.

        El tipico timo con un gancho y el objetivo es cargarse a Europa y Rusia.

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        • Las «tierras raras» son un grupo de 17 elementos químicos comprendido dentro del grupo de 60 minerales estratégicos del mundo. Como bien dice Sheitanek, son esenciales para la fabricación de los más avanzados sistemas electrónicos del F-35. Las pantallas de alta resolución, el radar, el sistema de aviónica completo, imanes permanentes de alto rendimiento (que el avión necesita en gran cantidad), los motores y muchos otros sistemas y sub sistemas los necesitan para funcionar correctamente. De hecho, sin estos materiales, nada a bordo funcionaría correctamente, y el F-35 lleva alrededor de 400 kg de distintos elementos «raros».
          También es cierto que China maneja actualmente el 70 % del mercado, pero más aún, el 90 % del procesamiento y refinamiento. Es decir, sin la importación desde China, el F-35 sería un avión muy inferior, que no compensaría su costo.
          En vista de ello, Trump ha lanzado lo que se conoce como «Plan Vault», un programa estratégico para reducir esta dependencia, mediante acuerdos mineros con varios países sudamericanos, con la intención de adquirirlos y acumular una reserva. Algo así como una salvaguarda para el futuro.

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        • Sheithanek.

          Las tierras raras no son tan raras; lo raro es que las normativas ambientales de aquí nos dejen sacarlas. En China no tienen ese problema: arrasan regiones enteras en Mongolia Interior y desplazan a miles de personas con una sola orden.
          La energía eólica y solar “limpia” no existe, solo mudan la contaminación de sitio. Los paneles duran de 5 a 10 años (20 si son muy buenos y muy caros) y las turbinas lo mismo.

          Y con las centrales de almacenamiento pasa igual: las baterías baratas te dan 1.500 ciclos de carga antes de caer al 80%, las de gama media unos 4.000 y las de alta 6.000, que encima ni se llegan a amortizar por lo caras que son. Al final es el mismo teatro de siempre: un problema enorme para deshacerse de lo viejo y la obligación de comprar nuevo.

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          • Es cierto, las «tierras raras» no son tan raras, existen en forma mucho más abundantes que, por ejemplo, el oro; algunas, como el cerio, se calcula que su disponibilidad es más amplia que el cobre… Pero el problema mayúsculo es que casi no existen en la naturaleza en forma concentrada. Se necesita una alta tecnología para su extracción y el procesamiento para su refinacion es muy complejo y requiere de grandes inversiones. Esto es, quizá, lo que las convierte en «raras».
            Uno de los mayores problemas son las leyes ambientales derivadas de la extracción minera, que muchos países se niegan a modificar. Esto hace que, a pesar de poseer numerosas reservas, muchos no participan del mercado global. Es aquí donde EEUU, con su programa «Vault» está intentando negociar condiciones de inversión y extracción, fundamentalmente con países latinoamericanos, para asegurarse reservas estratégicas de estos materiales a largo plazo y disminuir la dependencia con China, que maneja el 70 % de las disponibilidades y el 90 % del procesamiento.

      • «Y quién lo va a hacer? Por orden de quién?.»

        Y tú quién eres?. No te expresas como lo ha hecho hasta ahora FerCar.

        Volviendo al tema, prefiero 200 J-200 a 100 F-35. La escala a la que fabrica China no tiene igual.

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        • Adrian J: Sí, es una expresión mía, en el sentido de que vivimos en un mundo libre y capitalista, y más allá de nuestras propias concepciones, hay un mundo que se mueve y funciona con intereses que, por más que no puedan gustarnos en forma individual, mandan y determinan las acciones de millones de personas libres… Es decir, hay un manifiesto interés no solo en comprar en China, porque es más barato y en muchísimos productos tienen una calidad excelente, sino que, como el ejemplo que di, también prefieren fabricar en China, y no solo comprar, pues es más barato y eficiente. Producir allí implica dejar de lidiar con los obreros, los sindicatos, los impuestos, los juicios laborales, los problemas de circulación del dinero, los bancos y un montón de etcéteras. Entonces, por más que pensemos que la mejor manera de detener el avance chino es dejar de comprarles, la pregunta «por orden de quién» implica: ¿a quién le interesa dejar de comprarles? Al mundo productivo pareciera que no… Espero haberme explicado.

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