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El Congreso de EE.UU. busca limitar la construcción de buques de la Marina en astilleros extranjeros

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La reciente iniciativa del gobierno de Trump para comprar buques de guerra de fabricación extranjera está siendo obstaculizada por los comités de defensa del Congreso, que buscan limitar la capacidad del poder ejecutivo para recurrir a astilleros extranjeros para ampliar la flota naval estadounidense.

Según informó inicialmente el Instituto Naval de Estados Unidos, la enmienda del Comité de Servicios Armados del Senado al proyecto de ley de política de defensa para el año fiscal 2027 busca eliminar la autoridad de exención presidencial otorgada al comandante en jefe en la sección 8679 del Título 10, que permitiría al presidente aprobar la construcción de buques en alta mar bajo una descripción vaga de «interés de seguridad nacional».

Según el texto de la modificación, el secretario de defensa puede disponer que se construyan «no más de dos buques por cada clase de buques cubiertos en un astillero extranjero [aliado]».

Entre los “buques cubiertos” que se mencionan en el texto del proyecto de ley se incluyen únicamente los buques de transporte de combustible a granel y los buques de carga rodada.

Entre los requisitos para la construcción de este tipo de buques se incluye que el secretario de defensa determine, con pruebas, que dicha construcción «redunda en interés de la seguridad nacional de los Estados Unidos».

En un plazo de 30 días a partir de la firma de un acuerdo de construcción con una nación aliada, el Pentágono debe presentar un informe que se ajuste a las estipulaciones del Congreso, así como la identificación de los buques que se construirán y «una descripción de las disposiciones vinculantes que regirán la protección de la información clasificada y la información no clasificada controlada» durante el proceso de construcción en el extranjero.

Entre los requisitos adicionales se incluyen: “que todos los sistemas críticos de misión, el equipo de mando y control y los sistemas de comunicaciones seguras estén instalados en los Estados Unidos o en una instalación aliada segura; que se prevea que los buques se construyan y entreguen más rápidamente que si se construyeran en un astillero de los Estados Unidos, o que la construcción en un astillero extranjero proporcione de otro modo un beneficio material para la preparación o la postura de la fuerza”.

Las limitaciones establecidas en el borrador de la Ley de Autorización de Defensa Nacional se dieron a conocer después de que la administración Trump revelara su intención de recurrir a astilleros extranjeros para el diseño y la construcción de buques de combate de la Marina estadounidense.

Presentada como el «modelo finlandés», la expansión de los buques navales auxiliares construidos por astilleros aliados refleja el impulso para expandir la flota de rompehielos de la Guardia Costera, consolidado en el Pacto ICE de 2024, un acuerdo trilateral entre Estados Unidos, Canadá y Finlandia para combinar el conocimiento, los recursos y la experiencia colectivos para producir rompehielos árticos y polares, según el Departamento de Seguridad Nacional.

“Esos países pueden seguir el modelo del Pacto ICE, en el que construirán hasta dos buques en el extranjero, lo que sería simultáneo con la inversión extranjera directa en astilleros estadounidenses para la adquisición de buques posteriores, incluyendo su cadena de suministro y otras salvaguardias”, declaró un funcionario de la mayoría del Senado al Instituto Naval de Estados Unidos el jueves pasado.

En general, el servicio tiene como objetivo aumentar drásticamente su número de buques, según el presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares propuesto por el presidente Donald Trump para el año fiscal 2027.

Actualmente existen más de 290 buques de combate, aunque, según los requisitos legales de la Marina, la cifra debería ser de 355, según indica el documento. La Marina tiene previsto contar con 395 buques en el año fiscal 2027 y 450 para finales del año fiscal 2031.

Actualmente, solo el 10 % de la construcción naval se lleva a cabo en instalaciones distribuidas. El servicio busca aumentar esa cifra al 50 % para incrementar la flexibilidad, reducir la dependencia de los astilleros tradicionales y acelerar las entregas.

Claire Barrett


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13 comentarios en «El Congreso de EE.UU. busca limitar la construcción de buques de la Marina en astilleros extranjeros»

  • La burocracia estatal impuesta por los wokes (demócratas), no hace ni deja hacer. Intentan amarrarle las manos al ejecutivo en defensa y ahora salen con esta burrada en el Congreso. Si realmente quieren construir buques militares en casa, primero tendrán que demoler los cientos de normativas medioambientales e ideológicas woke que asfixian la industria local. Esas mismas leyes absurdas que volvieron impagable la construcción de viviendas son las que hoy hacen inviable abrir nuevos astilleros competitivos.

    Exigir soberanía naval mientras mantienes encadenada a tu propia industria con regulaciones progres es pura hipocresía política. No se puede competir con el ritmo de Asia o Europa si un permiso ambiental tarda años en aprobarse por caprichos ideológicos. Si el Congreso quiere barcos estadounidenses, que desregule el sector industrial de inmediato. De lo contrario, limitar la producción exterior en pleno aumento de tensiones globales no es proteger al país; es sabotear la seguridad nacional y dejar la flota estancada en el peor momento posible.

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    • Veamos que pasa, ya que los Republicanos son mayoría en ambas cámaras

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    • Si ya los análisis militares eran tomados con pinzas los análisis políticos son patéticos…

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    • Wokes? Si precisamente es la ideología de los MAGA la que dicta el «hecho en América para los americanos»
      Y si ahora va a resultar que el problema de la baja productividad de los astilleros es por culpa de los rojos y comunistas que tanto abundan en aquella tierra (es sarcasmo, aviso…) apaga y vámonos.
      El cáncer que se está comiendo el imperio americano desde dentro es precisamente su principio liberal, donde esas empresas que están para hacer más ricos a su ya de por si ricos dueños y accionistas han llegado a un punto de no retorno, gracias a sus lobbys que les han permitido ganar mucho haciendo muy poco, donde ya son incapaces de articular unos mínimos de producción.
      Pero vamos, culpar a los wokes a los socialistas de que EEUU no se capaz de construir barcos, mientras LM y demás empresas del sector nadan en beneficios…en fin.

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      • Piratastur

        Resulta que ahora la incapacidad de la industria naval estadounidense para botar barcos a un ritmo decente es un simple problema de avaricia corporativa y “principios liberales”. Qué fácil es culpar al lobismo desde el sofá sin entender cómo funciona el mundo real.

        Puedes inundar de millones el sector y garantizar contratos indefinidos hoy mismo, pero el dinero no compra la física ni destruye la burocracia. Intenta abrir un astillero militar en este momento. Te vas a topar con un muro de normativas medioambientales asfixiantes donde un simple permiso de dragado federal tarda una década en aprobarse por caprichos ideológicos. Y eso si no te congela la obra una ONG protectora de ballenas.

        Por no hablar de la ingeniería básica: diseña diques húmedos y accesos costeros capaces de soportar de forma estructural huracanes de categoría 5, mientras cumples con cada delirio regulatorio local. No es falta de presupuesto, genio. Es que el exceso de regulaciones progres y el intervencionismo estatal tienen encadenada a la industria. Sigue culpando al “capitalismo” mientras los rivales estratégicos construyen flotas enteras sin pedirle permiso a un comité de ecologistas.

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  • No tienen capacidad en sus astilleros ni quieren que otros les ayuden. Esto pinta a poderío decreciente. Salvo que recurran a buques no tripulados.

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    • En efecto, es lo que es un poderío decreciente y aún encima con proyectos absurdos como los acorazados de Trump.
      Mientras tantos sus rivales siguen botando buques de verdadera utilidad y con prestaciones cada vez más similares a las estadounidenses, como los futuros portaaviones y submarinos chinos.
      Esto es lo que pasa cuando metes en la presidencia a un personaje que se mete donde no debe, tanto a nivel industrial, como económico y geopolítico, con varios frentes abiertos. Quién releve a Trump va a tener mucho pero mucho trabajo por delante si quieren revertir está situación.
      Por mucho que algunos consuman el fake news, la realidad es la que es. Decadencia.

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      • Máximo.

        Claro que los rivales botan barcos como churros, pero omiten el pequeño detalle de “cómo” lo hacen.

        Qué fácil es liderar la productividad naval cuando gobiernas bajo una dictadura donde no existen las ONGs protectoras de camarones, los litigios por pueblos originarios ni los caprichos de millonarios ambientalistas bloqueando obras en tribunales federales. En esos regímenes, si el partido quiere un dique, se destruye el ecosistema que haga falta y punto.

        En Estados Unidos, abrir un astillero militar desde cero implica un calvario de 12 a 15 años devorado por la burocracia de la Ley de Aguas Limpias y el USACE. Hasta la reconversión Brownfield más rápida tarda de 5 a 7 años y cuesta entre 5,050 y 10,300 millones de dólares de CAPEX base según la fachada costera.

        Es una asfixia regulatoria interna, no falta de dinero. El Congreso limita la producción exterior por puro lobby comercial de sus distritos, encadenando al país en plena tensión global. Tildar esto de simple “decadencia” y aplaudir el ritmo de los rivales dictatoriales sin entender que ellos juegan sin frenos burocráticos ni libertades civiles es de un cinismo patético.

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        • Dgcdpdos lo que es de un cinismo de mucho cuidado, es hablar de libertades de un país que vive del saqueo de Oriente Medio.
          Y que todo lo quieras llevar a lo político cuando está claro que es mucho pero mucho más que eso, es para hacérselo mirar, también es por burocracia que van a gastarse un dineral en acorazados obsoletos de nacimiento cuyos costes superan a un portaaviones con todo su ala area incluida, claro que sí.
          Lo mejor ha sido lo de los litigios de pueblos originarios, los que hemos estudiado la historia sabemos como funcionaban esos litigios, en forma de reservas diminutas sin recursos donde fallecían a miles.

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          • Máximo Decimo Meridio

            Otra vez con el verso de panfleto: “un país que vive del saqueo de Oriente Medio”.

            Esta vez no me iré por las ramas y le exijo que nos ilustre explicándonos detalladamente: el cuándo, el dónde y el cómo, se ha efectuado ese saqueo, no se le olvide nombrar sus fuentes, nada de “busque en Google”…

  • Los wpkes? Creo que también hay republicanos en ese veto. De todos modos la ideología tiene poco que ver. Son políticos defendiendo los intereses económicos de las empresas de su circunscripción electoral. Cuando se ve lo que tarda Japón en construir una fragata Mogami y lo que tarda EEUU queda claro que hay un problema en EEUU. En EEUU se propuso que Japón o Corea construyeran buques logísticos y así liberar capacidad en los astilleros militares. Se vetó. Entre la baja capacidad industrial y la incapacidad de la US Navy de realizar diseños están entrando en un círculo vicioso que les llevará al declive. No son capaces de diseñar nada por dejado de destructores. En lo que diseñan los astilleros no son capaces de construir a ritmo necesario para cubrir las bajas de buques en activo. No tienan capacidad en los astilleros para modernización de buques. Pinta mal a largo plazo. China solo tiene que esperar.

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    • Paco.

      Decir que la ideología no influye y que todo es simple lobby comercial es taparse los ojos ante la realidad. Claro que el veto es bipartidista, pero el verdadero cáncer que asfixia la capacidad industrial de Estados Unidos tiene un corte ideológico y regulatorio muy claro que tú omites.

      Comparar los tiempos de construcción con Japón o Corea, o sugerir que les fabriquen los buques logísticos, es ignorar el fondo del problema. Qué fácil es para los rivales estratégicos dictatoriales botar barcos como churros cuando juegan sin frenos burocráticos ni libertades civiles.

      En una dictadura, los límites no los imponen ONGs protectoras de mejillones o de camarones, litigios de pueblos originarios ni millonarios ambientalistas bloqueando astilleros en tribunales federales. Si el partido quiere un dique, se destruye el ecosistema que haga falta y punto. En Estados Unidos al igual que en Europa, cualquier ampliación portuaria es un calvario de décadas devorado por normativas progres.

      Tildar esto de simple “declive” comercial sin entender que el país compite atado de manos por su propia burocracia interna es pecar una ingenuidad pasmosa.

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  • Pero que tontería, hay países con regulaciones medioambientales mucho más estrictas que las americanas, que de hecho lo que han hecho es desregular y dar manga ancha, y botamos barcos anualmente (por que ahora hay dinero). La verdad es que es triste ver en qué ha quedado lo que otrora fue la gran potencia industrial. Todo por los beneficios. Compara si quieres las regulaciones ambientales europeas con las americanas. Construir un dique dice, Estados Unidos tiene diques y astilleros de sobra, el problema es que ya apenas tiene mano de obra formada y los márgenes son imposibles.

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