La Fuerza Aérea de EE. UU. mantendrá en vuelo los aviones furtivos F-117 Nighthawk retirados hasta 2034.
El F-117 Nighthawk, oficialmente retirado, seguirá realizando operaciones de vuelo limitadas para la Fuerza Aérea de EE. UU. al menos hasta 2034, ya que un pequeño número de aviones siguen en condiciones de volar. Este avión furtivo se retiró oficialmente en 2008
Se dice que los F-117, que operan desde el aeropuerto Tonopah Test Range en Nevada, se utilizan para funciones no relacionadas con el combate, como entrenamiento, pruebas y evaluación.
En términos de producción, la flota Nighthawk es relativamente pequeña, con un total de 64 unidades construidas, incluyendo 59 F-117 de producción y cinco aviones de desarrollo YF-117A, y el inventario restante ha sido reportado como 45 aviones.
El avión ya no está asignado a misiones de ataque, pero una parte de la flota permanece en condiciones de vuelo y activa. Estas aeronaves se operan desde el Aeropuerto Tonopah Test Range en Nevada, dentro del Campo de Pruebas y Entrenamiento de Nevada y cerca de la Base Aérea Nellis. Esta continuación refleja una decisión deliberada de conservar una aeronave madura y de baja visibilidad para funciones específicas que no requieren activos de primera línea. La flota se está reduciendo mediante la desmilitarización controlada y las transferencias a museos, pero una parte permanece utilizable.
El resultado es una aeronave que está oficialmente retirada, pero que aún vuela bajo restricciones claramente definidas.
El F-117 fue desarrollado por Lockheed Martin como un avión de ataque furtivo bimotor monoplaza, diseñado para penetrar densas redes de defensa aérea y atacar objetivos de alto valor. Introdujo el sigilo operativo al combinar una forma externa facetada, materiales absorbentes de radar y compartimentos de armas internos para reducir la sección transversal del radar. La selección de objetivos se basaba en sensores infrarrojos y un telémetro o designador láser, en lugar de un radar a bordo. A pesar de su designación de caza, el avión no portaba armas aire-aire y fue diseñado exclusivamente para misiones aire-tierra.
Esta designación se ha vinculado a consideraciones de secretismo y gestión del piloto, más que a su función en la misión. Estas decisiones de diseño priorizaron la supervivencia y la precisión sobre la velocidad o la maniobrabilidad. También influyeron en el uso actual del avión.
El F-117 entró en servicio en 1983 y fue reconocido públicamente en 1988 tras varios años de actividad clasificada. Entró en combate por primera vez en 1989 y se asoció estrechamente con misiones de ataque de precisión durante la Guerra del Golfo de 1991, donde realizó un número limitado de salidas, pero atacó una gran proporción de objetivos de alto valor. Posteriormente, el avión operó sobre los Balcanes, Afganistán e Irak. En 1999, un F-117 fue derribado sobre Serbia por un misil tierra-aire, lo que demostró que la menor observabilidad no eliminaba la vulnerabilidad.
El modelo también participó en las fases iniciales del conflicto iraquí de 2003. Estas operaciones definieron su reputación como avión de ataque de precisión para entornos fuertemente defendidos.
El F-117 se retiró oficialmente en 2008 con la entrada en servicio de nuevos aviones furtivos, que ofrecían misiones más amplias y características de baja observabilidad más avanzadas. En lugar de su desmantelamiento inmediato, la mayoría de las aeronaves se almacenaron en un almacén controlado en Tonopah, con las alas desmontadas y los sistemas preservados. Con el tiempo, el inventario se redujo mediante la desmilitarización, las transferencias y las pérdidas, manteniendo un número limitado en condiciones de vuelo.
Según los registros actuales, quedan unas 45 aeronaves, con solo un pequeño subconjunto activo. Varias aeronaves se han destinado a la exhibición en museos, y se prevé el desmantelamiento de otras a un ritmo aproximado de dos a tres al año. Este enfoque facilita el uso continuo a la vez que reduce la flota de forma constante.
Una de sus funciones es actuar como «avión de combate aéreo», proporcionando una aeronave adversaria de baja observabilidad para que la tripulación y las unidades de defensa aérea puedan practicar la detección, el seguimiento y el ataque a objetivos de tipo furtivo. Otra función es servir como recurso de prueba de vuelo para sistemas de radar, sensores infrarrojos, métodos de seguimiento y conceptos relacionados con la firma. La aeronave también puede simular perfiles de misiles de crucero furtivos durante ejercicios a gran escala.
El uso del F-117 para estas tareas evita el uso de aeronaves modernas de primera línea, pero también permite la exposición repetida a un objetivo tripulado de baja observabilidad, en lugar de uno puramente simulado.
El F-117A está propulsado por dos motores General Electric F404-F1D2 de 40,2 kN cada uno y está limitado al vuelo subsónico, con una velocidad máxima de aproximadamente Mach 0,92. Tiene una longitud de 20,09 m, una envergadura de 13,21 m, una altura de 3,78 m y un peso máximo de despegue de 23.814 kg. Su alcance está estimado en unos 1.720 km, con capacidad de reabastecimiento en vuelo, y su techo de servicio alcanza aproximadamente los 14.000 m.
Su baja observabilidad se consigue mediante un moldeado facetado y revestimientos, con materiales absorbentes de ondas de radio que pesan cerca de una tonelada. Estos materiales están adheridos a la estructura, y los huecos se rellenan con un compuesto similar a la masilla. La estabilidad de la aeronave se mantiene mediante controles de vuelo por cable (fly-by-wire) debido a su diseño aerodinámicamente inestable.
El armamento está limitado por la necesidad de transporte interno, con dos bahías de armas internas que permiten una carga total de dos bombas. El avión ha transportado bombas guiadas por láser como la GBU-10, la GBU-12, la GBU-16 y la GBU-27 Paveway III, esta última asociada a objetivos reforzados. La integración posterior incluyó municiones guiadas por GPS como la GBU-31 y la GBU-38.
La ausencia de armas aire-aire o un cañón refuerza su función de combate aire-tierra. Esta carga útil limitada pero precisa, combinada con su baja observabilidad, refuerza su valor continuo para entrenamiento y pruebas. Como resultado, el F-117 sigue siendo relevante como avión controlado, de baja observabilidad en el mundo real, mientras la Fuerza Aérea se prepara para futuros desafíos de combate aéreo.
Jérôme Brahy



Cuando en Octubre se avistaron sobre el Golfo de México dos F-117 repostando de un KC-46, cisterna con el que no coincide en su cronología de servicio y por lo tanto tuvo que certificarse, ya nos daban pistas sobre su intención de tener a los Nighthawk volando por unos cuantos años mas. Les será de inestimable valor para recrear ejercicios aéreos con aviones furtivos y así aprender lecciones a los que hoy por hoy nadie más tiene acceso.
Hablar del F-117 como si su “baja observabilidad” siguiera siendo una cualidad casi mística, sin mencionar por qué dejó de ser un activo operativo real, es directamente deshonesto. No es un avión “retirado pero vigente”, es un avión superado.
El elefante en la habitación es evidente: en 1999 un F-117 fue derribado por un sistema SAM S-125 Neva, un diseño de los años 60, operado por una fuerza con recursos limitados, usando radares de baja frecuencia, procedimientos tácticos inteligentes y disciplina electromagnética. No fue un golpe de suerte ni magia serbia: fue la demostración práctica de que el sigilo no es invisibilidad, y de que la firma radar del F-117 ya era explotable hace más de 25 años.
Ese derribo marcó el principio del fin. Desde entonces:
Se evitó emplearlo en entornos con defensas mínimamente adaptativas.
Se reconoció que su geometría facetada era óptima solo contra radares de una generación concreta.
Su falta de sensores modernos, fusión de datos, autoprotección y velocidad lo convirtió en un blanco predecible frente a IADS contemporáneos.
Por eso hoy vuela desde Tonopah no como arma, sino como blanco caro y controlado, útil para entrenar operadores de radar y validar sensores. Exactamente lo contrario de lo que fue concebido para hacer.
Decir que “se mantiene por su valor operativo” es un eufemismo elegante para no admitir que:
No sobreviviría en un conflicto moderno de alta intensidad.
No puede enfrentarse a defensas integradas actuales.
Su utilidad real es enseñar a detectarlo, no a emplearlo.
El F-117 no sigue volando porque siga siendo temible, sino porque es un fantasma de una era pasada, perfecto para que los sistemas modernos practiquen cómo cazar sigilos obsoletos. Ignorar que fue abatido por tecnología de hace más de medio siglo no es un descuido: es propaganda mal disimulada.
german
Tu IA china, debería de tomar nota:
El F-117, realizó más de 600 misiones sobre Yugoslavia. Uno fue derribado. Mientras que, los F-16 Fighting Falcon, F-18 Hornet, B-2 Spirit, A-10 Thunderbolt II, realizaron más de 32.000 misiones de combate con un solo F-16 derribado. Además, el F-117, efectuó 1.271 salidas sobre Irak, con una tasa de éxito de casi el 100% y sin sufrir pérdidas.
Nada de magia, si no que, pura suerte:
Mejor deberia de haberle preguntado, ¿por qué solo derribaron uno? El F-117 efectuó más de 600 misiones sobre Serbia y solo uno fue derribado, por la mala costumbre de la OTAN de repetir rutas premeditadas, bastó con posicionar baterías de misiles antiaéreos, saber cuándo los F-117 despegaron, esperar a que soltara sus bombas y localizar el pequeño rebote de radar en ese momento, lanzar varios misiles y uno solo dio en el blanco, la segunda aeronave que le acompañaba salió ilesa. En total, la OTAN realizó más de 38.000 misiones aéreas de combate sobre el territorio serbio entre 24 de marzo – 10 de junio de 1999, durante esas 10 semanas, solo dos aeronaves fueron derribadas, un F-117 el día 27 de marzo de ese año, y un F-16 un día anterior. Dos A-10 y un F-15C fueron dañados.
Así que usted mismo puede ver, los serbios lograron el derribo de un F-117 por suerte. Tras la perdida de la aeronave, dejaron de repetir las rutas y no hubo más derribos en las siguientes 550 misiones.
dgcdpdos; hace tiempo que ronda un testimonio no oficial sobre otro F-117, tambien en Yugoslavia, alcanzado por un misil antiaéreo en un suceso posterior al que fue derribado pero que logró aterrizar en su base. No encontré mas ¿Conoces el caso o es mero rumor sin fundamento?
Jona.
Solo hay un caso confirmado: el 27 de marzo de 1999, el F-117A “Vega 31” (82-0806), pilotado por Dale Zelko, derribado por un S-125 serbio cerca de Belgrado. Zelko saltó en paracaídas, lo rescataron y los restos están en un museo.
El rumor del “segundo” viene de anécdotas de pilotos, como “Tuna” Hainline en un podcast de 2019-2020. Dice que en una misión posterior (quizá abril), su compañero recibió misiles SA-3, quedó dañado (posiblemente un motor), pero alcanzzó al avión de reabastecimiento de combustible y regresó a base en Alemania. No fue derribo total, solo daños graves que arreglaron en secreto.
La USAF oficial solo admite una pérdida en combate (Vega 31). Este sería “daño de combate” que no cuenta como derribo. No hay números de serie, fotos ni documento desclasificados.
Circuló en foros militares desde los 2000s, pero sin evidencia serbia ni USAF. Son historias de pilotos creíbles, pero queda en rumor hasta que saquen papeles oficiales.
Sin desclasificación, no pasa de eso: anécdota militar interesante, no hecho ni perdida de otro F-117 comprobado.
Durante la Guerra de Kosovo (1999), el F-117 tuvo un rol clave neutralizando defensas antiaéreas serbias escondidas en las montañas, donde preparaban emboscadas.
La mayoría de las defensas aéreas serbias se ubicaron en zonas montañosas para emboscar a los cazabombarderos occidentales. Usaban nidos de cañones autopropulsados como las M53/59 Praga (50-60 unidades) y ZSU-23-4 (unas 100), más sistemas de medio alcance SA-6 Kub-M (20-25), todos muy letales a corta y media distancia. Por eso, el F-117 fue el caza que más se arriesgó en el conflicto.
Derribo como tal efectivamente hubo sólo uno pero la idea de que pudiera haber más en ser detectados e incluso atacados resulta de gran interes. El arriesgarse en zonas tan defendidas seguro ha dado para sustos y anécdotas como para llenar libros pero tal como dices sin muestras gráficas o desclasificación no hay prueba de veracidad.
Muchas gracias por la respuesta. Muy esclarecedora.
No fue “pura suerte”. El F-117 fue derribado por un SA-3 de los años 60, no porque el sistema fuera superior, sino porque la OTAN repitió rutas y horarios y el avión fue detectado al abrir las bodegas, cuando aumenta su firma radar. Los serbios explotaron esa ventana táctica excepcional.
Tras cambiar procedimientos, el mismo SA-3 no volvió a derribar ningún F-117 en más de 550 misiones, lo que demuestra que la furtividad funcionó, aunque no implica invisibilidad.
German.
Sí, fue suerte. Suerte para los serbios que la OTAN siguiera con doctrinas casi de la Segunda Guerra Mundial, planificando bombardeos por las mismas rutas una y otra vez. Los F-117 volaron más de 600 misiones sobre Serbia, y ellos aprovecharon esa rutina: con ayuda de espías en Italia, seguimiento de comunicaciones y radares P-18 modificados a baja frecuencia, prepararon la emboscada perfecta.
La noche del derribo, los Nighthawk volaron sin apoyo de guerra electrónica, y cuando uno abrió sus bodegas en el momento y lugar justos, lo cazaron con varios misiles hasta dar en el blanco. Después de eso, la OTAN ajustó los procedimientos y no volvieron a derribar ni un F-117 más. Incluso, al siguiente día del derribo, el Ministerio de Defensa serbio, fue destruido por un F-117…
¿Puedes nombrarme un avion ruso, chino, iraní o norcoreano con la «superada» baja observabilidad y disponibilidad en número del F-117 para entrenar operadores de radar y validar sensores, entre otras cosas? No.
No lo elevo al misticismo, digo que es útil y que facilita lecciones que ninguno mas puede. De ahí el interes en mantenerlos en vuelo.
Respecto a su carrera operativa el F-117 efectuó miles de salidas hacia áreas densamente defendidas ¿Derribaron uno en Serbia? Si, pero continuaron volando y no se logró derribar ni uno más. De un grano no hacemos playa.
Quiere decir que todavía hay posibilidad de derribar otro.