España refuerza la vigilancia marítima de la OTAN en el Mediterráneo con el despliegue del submarino Galerna
El Estado Mayor de la Defensa español ha anunciado que el submarino Galerna se había incorporado a la operación Noble Shield de la OTAN en el Mediterráneo, reemplazando al Isaac Peral tras su reciente patrulla.
Noble Shield es una misión de seguridad marítima de la OTAN en el Mediterráneo, llevada a cabo en colaboración con el Grupo Marítimo Permanente 2 de la OTAN, que combina presencia naval, vigilancia, libertad de navegación y actividades de interoperabilidad entre las armadas aliadas. Esta operación integra a uno de los submarinos españoles con más años de servicio en un marco aliado que solo recientemente ha comenzado a incluir activos submarinos españoles.
La llegada del Galerna a Noble Shield implica algo más que un simple relevo en el mar. El despliegue del Isaac Peral en febrero de 2026 había sido presentado por las autoridades españolas como la primera participación de un submarino español en la operación, lo que le otorgó el carácter de un hito vinculado a la entrada en servicio de la clase S-80. Al enviar el Galerna inmediatamente después, España demuestra que Noble Shield no se utiliza únicamente como escaparate para su submarino más moderno, sino como una misión en la que España pretende mantener una contribución submarina regular.
Esta continuidad proporciona a la OTAN una presencia submarina española durante un período más prolongado en un escenario marítimo donde la vigilancia, la libertad de navegación, la disuasión y el seguimiento de los movimientos militares siguen siendo prioridades constantes.
El Galerna es un submarino diésel-eléctrico de la clase S-70 de la Armada Española, con un desplazamiento en superficie de 1.490 toneladas y sumergido de 1.750 toneladas, una eslora de 67,9 metros, una manga de 6,8 metros y un calado de 5,40 metros. Los informes oficiales de la Armada Española indican que está propulsado por dos motores diésel de 3.600 CV y un motor eléctrico principal que acciona una sola hélice. El submarino puede alcanzar 12 nudos en superficie y 20,5 nudos sumergido, y su autonomía es de 9.000 millas náuticas a 9 nudos con snorkel o hasta 45 días.
Su armamento se basa en cuatro tubos lanzatorpedos de 533 mm capaces de lanzar torpedos F-17 Mod. 1 y 2, torpedos L5 Mod. 4 y colocar minas MCC-23D, mientras que sus sistemas a bordo incluyen sonares, equipos de comunicaciones, radares y periscopios para detección, navegación y conocimiento táctico.
Estas características mantienen la relevancia del Galerna a pesar de la llegada progresiva de la flota de S-80. La Operación Escudo Noble es el tipo de misión en la que un submarino convencional resulta útil, ya que puede permanecer oculto mientras ayuda a la OTAN a vigilar sin ser detectado la actividad en un espacio marítimo denso y sensible. En el Mediterráneo, donde confluyen formaciones navales, plataformas de inteligencia, buques mercantes y puntos estratégicos de paso, un submarino de la clase S-70 puede vigilar discretamente las rutas, crear una imagen submarina y dificultar la planificación de cualquier actor que deba asumir la posible presencia de un submarino en las cercanías.
Esto confiere al Galerna un papel más ligado a su valor militar práctico dentro del marco de la seguridad marítima que a su visibilidad.
El submarino también cuenta con una larga trayectoria operativa que refuerza su credibilidad. El Galerna entró en servicio en 1983 y se mantuvo activo mucho más allá de su horizonte de planificación original, ya que los retrasos en el programa S-80 obligaron a España a conservar submarinos más antiguos durante más tiempo del previsto. En 2022, la prensa española informó que el submarino había sido sometido a una importante revisión que le otorgó aproximadamente cinco años adicionales de vida útil.
Más recientemente, informes de defensa españoles vincularon al Galerna con la Operación Sea Guardian de la OTAN y otras actividades en el Mediterráneo, incluyendo entrenamiento en guerra antisubmarina y patrullas de seguridad marítima. Este historial demuestra que el Galerna llega a Noble Shield con experiencia operativa reciente, una tripulación experimentada y un perfil ya adaptado a las misiones en el Mediterráneo vinculadas a la OTAN.
Desde una perspectiva táctica, el Galerna refuerza la Operación Escudo Noble al proporcionarle una plataforma capaz de patrullar sin las limitaciones de visibilidad que enfrentan los buques de superficie. Un submarino puede monitorear rutas, rastrear contactos, recopilar datos acústicos y permanecer posicionado en áreas donde se requiere vigilancia constante, pero donde la presencia visible no siempre es la mejor opción.
En una región con tráfico mixto civil y militar, esta posición oculta puede ser especialmente útil para confirmar patrones de actividad y respaldar la información marítima disponible para los comandantes de la OTAN. Además, refuerza la disuasión, ya que cualquier armada que opere en la zona debe considerar la posibilidad de que un submarino esté observando sus movimientos, incluso cuando no haya señales visibles de su presencia.
A nivel estratégico, la primera participación del Galerna en Noble Shield sugiere que España está construyendo una contribución submarina más duradera a la postura de la OTAN en el Mediterráneo, al integrar submarinos de generaciones anteriores y posteriores en un mismo ciclo operativo.
El Isaac Peral abrió el camino como el primer submarino español asignado a la misión, mientras que el Galerna demuestra ahora que España puede mantener el esfuerzo con una plataforma más antigua que aún se considera capaz de cumplir misiones aliadas en primera línea. Para la OTAN, esto demuestra que España puede proporcionar continuidad en lugar de una patrulla simbólica puntual. Para los observadores de la preparación naval europea, subraya que, incluso mientras la Armada transita hacia la clase S-80, sus veteranos submarinos S-70 siguen utilizándose como instrumentos de seguridad colectiva en uno de los escenarios marítimos más activos de la Alianza.
Teoman S. Nicanci








Submarino Galerna? No vayamos de bromas. Con submarinos como el Galerna no se va a ningún sitio, sólo al desguace.
Pues lo mismo se están planteando hacer con los F18 con más de cuarenta años,Dios quiera que en estos temas no tengamos una desgracia de perdidas humanas