Fin de una era: Dinamarca se despide de sus F-16.
La Real Fuerza Aérea Danesa (Flyvevabnet) ha anunciado el final de la historia operativa del F-16, marcando el final de 46 años de servicio durante los cuales este avión participó en varias misiones alrededor del mundo.
Ayer domingo 18 de enero se celebra una ceremonia de despedida en la que se exhibió el F-35 junto a los F-16 que se retiran, lo que pone de relieve la evolución de las capacidades de combate aéreo de Dinamarca.
El fin de una era

El compromiso de Dinamarca con el F-16 se remonta a finales de la década de 1970, cuando las naciones europeas y sus aliados de la OTAN buscaban modernizar sus flotas de aviones de combate, compuestas principalmente por los antiguos Lockheed F-104 «Starfighter» y, más tarde, por los Saab J-35 Draken. Reconociendo el potencial del General Dynamics F-16 como caza monomotor, Dinamarca se asoció con Bélgica, los Países Bajos y Noruega para poner en marcha el programa F-16, también conocido como Fuerzas Aéreas Participantes Europeas (EPAF). Esta colaboración convirtió a estas naciones en los primeros operadores internacionales de este nuevo avión de combate.
La compra inicial incluía un total de 46 aviones F-16A monoplaza y 12 aviones F-16B biplaza correspondientes al Bloque 1, cuyas entregas comenzaron el 28 de enero de 1980. Posteriormente, este lote de aviones se actualizó al Bloque 10 en el marco del programa Pacer Loft I.
Sin embargo, el número y las capacidades de los F-16 daneses siguieron evolucionando, ya que el país realizó pedidos adicionales de aviones del Bloque 15. Estos últimos, a diferencia del primer lote, estaban destinados a sustituir a los antiguos Saab Draken. Aunque el plan inicial preveía la adquisición de 24 nuevos aviones, en 1984 se cerró la compra de 12 cazas F-16A/B Bloque 15 (ocho monoplazas y cuatro biplazas).
Cabe señalar también que Estados Unidos realizó entregas a Dinamarca para reemplazar las pérdidas operativas, retirando aviones de la Guardia Nacional Aérea, como lo demuestran las entregas de julio de 1994 y 1997, que incluyeron tres y cuatro aviones, respectivamente.
Cabe destacar también los sucesivos programas de modernización llevados a cabo en toda la flota, el más importante de los cuales es la actualización de mitad de vida útil (MLU), así como la integración progresiva de nuevos equipos y capacidades, algunos de ellos desarrollados localmente.
Entrada en servicio del F-35

En los últimos años, Dinamarca ha ido incorporando progresivamente el Lockheed Martin F-35A «Lightning II» de quinta generación para sustituir su flota de F-16. La RDAF opera ahora F-35A en la base aérea de Skrydstrup y tiene previsto aumentar significativamente su flota. Dinamarca ha desplegado 20 F-35A y tiene la intención de ampliar su flota a 43 aviones, frente a los 27 previstos inicialmente.
JAB



Quizás ahora se arrepientan por no haber apostado por el Rafale f4 o el Eurofigther T4. Veremos
La retirada definitiva del F-16 de la Real Fuerza Aérea Danesa, tras 46 años de servicio, no marca solo el final de un avión legendario. Marca el final de una idea: la de que Europa —aunque fuera parcialmente— podía defenderse con medios propios, con dignidad estratégica y con un mínimo de soberanía.
La ceremonia del 18 de enero, con los F-16 despidiéndose bajo la sombra del F-35, no simboliza evolución tecnológica. Simboliza sumisión. Un relevo no entre generaciones de aviones, sino entre una defensa nacional imperfecta pero soberana y una defensa moderna totalmente tutelada por Estados Unidos.
Dinamarca entrega su defensa aérea a un sistema controlado por el mismo “socio” que ha manifestado abiertamente su deseo de apropiarse de Groenlandia. El país potencialmente presionado se arma con armas cuyo interruptor final no controla. No es cooperación. Es dependencia estructural.
El F-35 no es un caza: es un contrato político.
Un sistema donde el software, las actualizaciones, los repuestos, la integración de armamento y, en última instancia, la capacidad operativa real dependen de la aprobación de Washington. Quien crea que eso es soberanía confunde tecnología con libertad.
Y lo más grave no es que se haya elegido el F-35.
Lo imperdonable es que se haya descartado conscientemente una alternativa europea.
El Eurofighter no era una elección sentimental: era una elección estratégica.
Significaba autonomía industrial, control operativo, refuerzo del tejido militar europeo y una OTAN equilibrada, no jerárquica. Rechazarlo no fue una decisión técnica, fue una decisión política: servir a los intereses de Estados Unidos antes que a los del propio continente.
Los dirigentes que han tomado estas decisiones no han traicionado solo a Dinamarca. Han traicionado al pueblo europeo, a su industria, a su capacidad de decidir su propio destino y a la idea misma de Europa como actor estratégico. Han cambiado soberanía por comodidad, autonomía por protección y dignidad por aprobación.
El F-16 se retira con honor, habiendo servido a su país.
El F-35 entra como símbolo de una Europa que ya no confía en sí misma y cuyos líderes han aceptado que la defensa del continente se decida fuera del continente.
Bueno hablar de » sumisión» está de más aquí. Cuando los daneses igual que otros paises europeos compraron el F35A no se vislumbraba éste problema con el presidente Trump igual que cuando adquirieron los F16 en el » llamado contraro del siglo» a finales de los a finales de los 70 el único problema era la Unión Sovietica y el Pacto de Varsovia. El sustituir un caza norteamericano por otro màs evolucionado no carece de lógica y más en paises que debían poder lanzar la bomba nuclear B61 y tenían garantizada la cobertura de cazas de superioridad aérea norteamericanos. Pero lo de aprobechar para ya que el Pisuerga pasa por Valladolid para hablar de lo de siempre y utilizando metodos ofensivos es mal intencionado e irresponsable
Hablar de “sumisión” no solo no está de más, es exactamente el término correcto. Y lo es precisamente porque hoy ya no estamos en 1978. Invocar el contexto de la Guerra Fría para justificar decisiones tomadas cuarenta años después, con plena conciencia de las consecuencias, es un ejercicio de mala fe intelectual o de negación voluntaria.
Cuando Dinamarca —y otros países europeos— compraron el F-16, Europa no tenía una alternativa real. Hoy sí la tiene. Y no una cualquiera: el Eurofighter Typhoon, fabricado en Europa, mantenido en Europa y políticamente controlado por Europa. Esa diferencia lo cambia todo.
Decir que “no se vislumbraba el problema con Trump” es una excusa inadmisible.
El problema no es Trump. Trump solo ha dicho en voz alta lo que el programa F-35 lleva implícito desde su concepción: dependencia estructural absoluta de Estados Unidos. El control del software, de las actualizaciones, del armamento, de los códigos de misión y de la operatividad real nunca ha estado en manos europeas, ni con Obama, ni con Biden, ni con nadie. Quien compra un F-35 renuncia conscientemente a la soberanía operativa. Eso no es una sorpresa: es una cláusula del sistema.
Sustituir un caza estadounidense por otro estadounidense no es “lógico”, es cómodo. Y la comodidad estratégica es el primer paso hacia la irrelevancia política. Más aún cuando se hace existiendo una alternativa europea madura, probada y perfectamente válida para las necesidades de defensa aérea del continente.
El argumento de la B61 y la “cobertura estadounidense” no refuerza tu posición: la desnuda.
Estás admitiendo que Europa acepta un rol subordinado, diseñada para ejecutar doctrinas nucleares ajenas, bajo paraguas ajeno y con permiso ajeno. Eso no es defensa colectiva: es jerarquía militar. Una OTAN así no es una alianza entre iguales, es un sistema de dependencia.
Y aquí está el núcleo del problema que intentas esquivar:
rechazar el Eurofighter no fue una decisión técnica, fue una decisión política.
Fue elegir:
debilitar la industria militar europea,
renunciar a la autonomía estratégica,
consolidar la dependencia tecnológica,
y aceptar que la defensa de Europa se decida fuera de Europa.
Eso no es neutralidad ni pragmatismo. Eso es alineamiento servil.
Llamar “malintencionado” a quien denuncia esta realidad es invertir los términos.
Lo verdaderamente irresponsable es seguir justificando decisiones que hipotecan el futuro estratégico del continente, mientras Europa se llena la boca hablando de “autonomía estratégica” que luego sabotea con cada contrato firmado en Washington.
No se ha traicionado a Estados Unidos.
Se ha traicionado a Europa, a su industria, a su capacidad de decidir y a la idea misma de que el continente pueda ser algo más que un protectorados militar de lujo.
El F-16 se compró cuando no había alternativa.
El F-35 se compra sabiendo que sí la hay.
Y esa diferencia no es histórica.
Es moral, política y estratégica.
Alternativa . Alternativa no había era el único 5a generación disponible, hoy por hoy en el mercado y con una fusión de sensores y conciencia situacional que no empezarán a tener los Rafale f5 y Eurofigther T5 que aún no vuelqn hablamos de 10 años de adelanto en el F35 A. Nos puede gustar más o menos pero es lo que hay. Sólo el FCAS Y el Tempest empezarían a tener las mismas prestacionws o mejores pero hace 10 años la única opcción era el F35
No creo que estén muy satisfechos los daneses si tienen que defender Groenlandia con el F-35…
Pues veremos que tal le va con el F-35 ahora con sus disputas contra EE.UU… y veremos ahora si algún ministro o político no tiene que dimitir por la compra… No creo que a EE.UU le haga mucha gracia ver los F-35 de Dinamarca patrullando cerca de Groenlandia.
Interesante escenario el que planteas. Es perfectamente legitimo que Dinamarca traslade sus F-35 a proteger Groenlandia de una potencial agresión militar, cumple además de mover a los europeos a proteger los intereses de la OTAN. La pregunta, la de siempre ¿La reacción de Trump? Seria obvio que la amenaza al que responde es al del presidente norteamericano, vivir para ver.
Sin montarnos mucha pelicula, Trump no podría oponerse al uso de esos aviones y aún menos amenazar con negar el servicio para su mantenimiento, por muy tentador que le fuera, por el riesgo a que el F-35 caiga en desgracia como un producto que sólo responde al interes del vendedor a costa de la defensa del usuario. Los EE UU. no pueden permitirse prescindir de los ingresos extranjeros para sostener este costosísimo programa. No tocarán los F-35 Daneses como no tocarán Groenlandia… salvo que crean que pueden seguir siendo los N°1 sin amigos con los que contar.
Yo estimo que la compra no se definió ahora, con el presidente actual de EEUU, digo, es un estudio con tiempo. Ahora se les presenta el tema de Groenlandia, una excelente oportunidad para ver confirmar o desmentir si siguen teniendo la llave para apagar o no tremendo aparato