Un alto comandante estadounidense pide que se añadan 12 nuevos escuadrones de cazas a la USAF.

La Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) no tiene suficientes escuadrones de cazas polivalentes para apoyar adecuadamente las misiones que se le han asignado.

Esta es la conclusión del general Mark Kelly, comandante de cuatro estrellas del Mando de Combate Aéreo de la USAF, que supervisa las fuerzas de combate convencionales del servicio.

En su intervención en la conferencia de la Asociación de Fuerzas Aéreas y Espaciales de 2022, celebrada el 21 de septiembre cerca de Washington, Kelly afirmó que Estados Unidos ya no dispone de una fuerza aérea abrumadoramente dominante.

“Hemos abandonado la era del exceso de combate convencional y hemos entrado en una era de riesgo estratégico”, afirma.

El piloto del Boeing F-15 sostiene que la USAF necesita 12 escuadrones más de cazas polivalentes para satisfacer la demanda mundial de poder de combate aéreo. El servicio opera 48 unidades de caza de interdicción de este tipo, además de nueve escuadrones adicionales del avión de ataque terrestre Fairchild Republic A-10 Warthog.

Dado que un escuadrón de cazas de la USAF está formado por entre 18 y 24 aviones, añadir 12 escuadrones supone una importante adquisición de aviones. Kelly prevé añadir 72 nuevos aviones al año.

Para contextualizar, Lockheed Martin planea producir entre 148 y 152 de sus cazas de quinta generación F-35 Lightning II este año.

En un discurso titulado “La fuerza que presentamos”, Kelly trazó el declive de varias décadas del poder de combate aéreo.

En el momento de la Guerra del Golfo Pérsico de 1991, la USAF mantenía 134 escuadrones de combate, señala. Diez años más tarde, en el momento de los ataques terroristas de septiembre de 2001, ese número era de 88.

En un informe de agosto, el Instituto Mitchell de Estudios Aeroespaciales afirmó que la disminución de la flota de la USAF era el resultado de dos décadas en las que los presupuestos daban prioridad al ejército estadounidense durante las guerras terrestres en Irak y Afganistán. Esto llevó a la USAF a adoptar una estrategia de “desinversión para invertir”, durante la cual el servicio desactivó los activos más antiguos para liberar dinero para invertir en la modernización.

El informe fue muy crítico con este enfoque, al afirmar que “la nación exige a las fuerzas aéreas mucho más de lo que le permiten los recursos asignados”.

Además de tener sólo la mitad de los cazas y un tercio de los bombarderos que mantenía en 1990, alrededor del 80% de los cazas de la USAF superan su vida útil especificada. Asimismo, las horas de vuelo mensuales por piloto de caza se redujeron durante ese tiempo a unas 20 mensuales, añade el informe.

Aunque Kelly afirma que la USAF cuenta con algunos de los aviones más avanzados y de mayor capacidad, subraya que la capacidad no es un sustituto de la capacidad.

Kelly señala el teatro de operaciones europeo durante la Segunda Guerra Mundial, señalando que las capacidades de los aviones y cohetes alemanes eran incomparables. Pero el Reino Unido y Estados Unidos tenían muchos más aviones, lo que permitió a los aliados someter a la Luftwaffe y paralizar la industria alemana.

En esa campaña, la superioridad aérea permitió a las fuerzas terrestres aliadas avanzar por el continente y liberar Europa Occidental. La alternativa, dice Kelly, habría sido una larga y sangrienta lucha, parecida a la que se libra ahora en Ucrania.

“Si una nación quiere una fuerza aérea que pueda ejecutar la superioridad aérea en el momento y lugar que elija… entonces necesita una fuerza aérea de primera clase”, dice Kelly.

Líderes de la USAF como Kelly, y analistas de grupos como el Instituto Mitchell, dicen que la estrategia de poder aéreo de los EE.UU. ha estado virando hacia la capacidad y alejándose de ella.

Un juego de guerra llevado a cabo por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales descubrió que Estados Unidos y sus aliados en el Pacífico Occidental podrían perder hasta 900 aviones en un conflicto con China sobre Taiwán.

Kelly afirma que sólo los compromisos de disuasión y seguridad en Europa y la región del Pacífico requieren 20 unidades de cazas. Otras ocho son necesarias para apoyar las operaciones en Oriente Medio. América del Norte también tiene una necesidad sustancial de poder aéreo de combate, con ocho escuadrones destinados a la defensa de la patria, ocho para proporcionar seguridad aérea al presidente y a la región de la capital, y ocho en reserva.

Los últimos ocho escuadrones de la visión de Kelly de 60 escuadrones se retirarían del servicio operativo para la modernización y adaptación de los aviones.

“Cuando se tiene un exceso de equiparación convencional, el riesgo estratégico es bajo”, asegura.

Ryan Finnerty

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